La NASA encendió las alarmas al reconocer que la Tierra no cuenta con defensas activas frente a miles de asteroides medianos capaces de destruir ciudades enteras. Según datos oficiales, cerca de 15.000 objetos de más de 140 metros de diámetro permanecen sin rastrear.
La advertencia fue realizada durante una conferencia científica en Estados Unidos y reavivó el debate sobre la inversión en defensa planetaria.
La doctora Kelly Fast, oficial interina de Defensa Planetaria de la NASA, explicó que de los 25.000 objetos cercanos a la Tierra estimados, solo se identificó alrededor del 40%. El resto —unos 15.000— sigue sin catalogarse.
“Lo que me quita el sueño son los asteroides que no conocemos”, admitió durante la reunión anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, en Phoenix.
Estos cuerpos, de al menos 140 metros de diámetro, son lo suficientemente grandes como para provocar daños regionales devastadores, pero lo bastante pequeños como para escapar a muchos sistemas actuales de detección.
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La agencia espacial confirmó que aproximadamente 15 mil objetos de más de 140 metros de diámetro permanecen sin rastrear.
La misión DART y los límites de la defensa planetaria
En 2022, la misión DART (Double Asteroid Redirection Test) logró modificar la trayectoria de un asteroide al impactarlo con una nave espacial, en una prueba histórica.
Sin embargo, la doctora Nancy Chabot, vinculada a la Universidad Johns Hopkins, advirtió que esa tecnología no está lista para aplicarse de inmediato ante una amenaza real. “No tenemos eso preparado si surgiera una colisión inminente”, sostuvo.
Near-Earth Object Surveyor: la apuesta para cerrar la brecha
Como respuesta, la NASA prevé lanzar la misión Near-Earth Object Surveyor, un telescopio espacial que utilizará detección térmica para identificar tanto asteroides brillantes como oscuros.
El objetivo es catalogar más del 90% de los objetos cercanos a la Tierra mayores de 140 metros durante la próxima década.
El antecedente más reciente fue el asteroide YR4, que en 2025 generó una alerta máxima antes de descartarse una colisión directa con la Tierra. Aunque no impactará en 2032, podría chocar contra la Luna, lo que serviría como recordatorio visible del riesgo latente.
La advertencia es clara: el mayor peligro no son los asteroides gigantes de las películas, sino aquellos que aún no fueron detectados.