El transbordador espacial Challenger realizó unos diez vuelos durante los años 1984 y 1986. Su último despegue, televisado en vivo por la CNN, fue el fatídico. A los 73 segundos de haber sido lanzado desde la Tierra, se desintegró. Allí murió la maestra que iba a impartir la primera clase desde el espacio, Christa McAuliffe.
La reemplazante de McAuliffe era Bárbara Morgan. En el 2007, la mujer viajó al espacio para cumplir con la clase que no pudo McAuliffe. Se convirtió así en la primera persona en dar una clase virtual desde afuera del planeta.
Maestros en el espacio
El presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan, impulsó en los años '80 un programa llamado Teachers in Space (Maestros en el Espacio), que llevaría a profesores al espacio en la décima misión del Challenger. Antes de Christa McAuliffe, en vuelos anteriores del transbordador, habían volado otros civiles.
“A raíz de este accidente del Challenger, la maestra McAuliffe fue la última civil en volar. La Nasa no permitió que volaran más civiles porque el riesgo era muy grave y los seguros y juicios que tuvo que afrontar también”, contó el especialista en vuelos espaciales Diego Córdova a AIRE.
McAuliffe tenía una reemplazante que se llamaba Bárbara Morgan y también era maestra. Eran muy amigas.
“Morgan no pudo volar en aquella ocasión y se salvó, pero le pegó mucho el fallecimiento de su compañera y amiga y siguió estando en la Nasa no como maestra sino como una persona cercana al programa espacial”, señaló el entrevistado.
En el 2007, Morgan pudo volar en el transbordador espacial Endeavour, que fue a la Estación Espacial Internacional (EEI), y en agosto de ese año logró impartir las clases desde el espacio que tantos años antes había preparado su compañera y amiga McAuliffe.
La misión fue la STS 118 y partió el 8 de agosto del 2007. Allí, Morgan viajó no como maestra sino como astronauta profesional.





