La patente de este desarrollo está en trámite y sería compartida entre la UTN, el Conicet y la UNC. El desarrollo está en escala de laboratorio y quieren pasar a escala piloto para producir en volúmenes mayores y luego lograr la comercialización.
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Como funcionan los mini albañiles
“La propiedad que tiene este microrganismo detectado es que produce calcita, un material parecido a la cal, que se va depositando en la fisura y hace el relleno. Lo que se logró con la investigación es que sobrevivan en un ambiente hostil como el hormigón pero que además generen mayor cantidad de calcita. Como la cal es similar al hormigón en su estructura el sellado es muy duradero”, comentó la doctora Anabela Guilarducci, docente e investigadora de la UTN Santa Fe.
“Como el hormigón siempre se fisura, lo que busca este producto es que al ingresarle agua y oxígeno se activen estos microorganismos y empiecen a repararlo. Se trata de bacterias simples, no patógenas, que se extraen del suelo y no revisten complejidad”.
El proyecto surgió en la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Santa Fe. En el Centro de Investigación y Desarrollo para la Construcción y la Vivienda (CECOVI) se realizaron los hormigones para poder hacer las pruebas, testearlo y ensayarlo para ver que no se vea modificado en sus propiedades.
En los laboratorios de la Universidad Nacional de Cordoba la Dra. Gabriela Paraje, investigadora del Conicet y la UNC, estableció cual es el microrganismo que tiene esta propiedad especial y qué hay que darle para que sobreviva en un ambiente hostil como es el hormigón.
En cuanto a la aplicación del desarrollo, la Doctora Guilarducci relató que “técnicamente, se trata de la incorporación de microorganismos para reparar el hormigón en estructuras existentes con la aplicación de un sellador. Además, estamos trabajando para que se pueda incorporar en la elaboración de hormigones nuevos. La idea es que los microorganismos queden ahí, sobrevivan, y estén esperando que aparezca una fisura para actuar y repararlo”.
El sellador que desarrollaron está pensado para que pueda tener cualquier formato y consistencia y se puede utilizar para fisuras grandes. “La diferencia con los selladores poliméricos que hay en el mercado es que este ante variaciones de temperatura no se fisuran porque los compuestos son compatibles en estructura de hormigón”, remarcó la Dra. Guilarducci.
Los resultados son asombrosos. “En las pruebas de laboratorio en menos de una semana el sellador reparó fisuras de cuatro milímetros. Los microorganismos siguen generando calcita con una particularidad que es una autolimitación. No superan la superficie del hormigón”.
“Las instituciones, tanto UTN como UNC y Conicet, nos acompañaron e hicieron grandes esfuerzos para que nosotros lleguemos hasta acá y esto nos permite visibilizar todo lo que se hace dentro de las universidades argentinas”, remarcó la Dra. Guilarducci.
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Historia y futuro del proyecto
“Un pasante de intercambio que vino de Bélgica a la UTN Santa Fe comentó que en su Universidad estaban probando reparar construcciones en piedra con microorganismos y un día en un congreso escucho que un expositor dice “el hormigón es la piedra artificial que creo el hombre”. Ese fue el momento eureka. Yo dije, si pueden reparar piedra puede reparar hormigón. Ahí empezamos a ver el tema en el CECOVI de la UTN Santa Fe”, contó la Dra. Guilarducci.
“En el 2015 nos habíamos conocido en España con la Dra. Gabriela Paraje y en 2020 la contacté para sumarla al proyecto. Ahí despego el trabajo. Presentamos un proyecto en la Universidad Nacional de Cordoba en 2023 y empezamos con las pruebas de laboratorio para el sellador. Ahora estamos con un proyecto de investigación en marcha en la UTN para avanzar con un aditivo a incorporar en la elaboración de nuevos hormigones”. En 2025, participamos del programa IGNITE de GRIDx donde conocimos a Pablo Montequín, a quien sumamos como persona que conoce de negocios para que sea parte del startup CALFIX.
La empresa CALFIX fue seleccionada por el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) para participar de su programa de la aceleradora de empresas “The Engine”. Por este motivo en los próximos días las investigadoras viajaran a Estados Unidos para participar en el programa denominado BLUEPRINT que pretende “convertir científicos en CEOS en ocho semanas”.