Como explica Carla Nasca, directora de esta investigación publicada en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences», «en los pacientes con depresión debe haber algo que está ocasionado un problema en los mecanismos relacionados con la biología de la acetil-L-carnitina. Y de manera sorprendente, la deficiencia de esta acetil-L-carnitina es incluso mayor en los pacientes que no responden a los antidepresivos convencionales».
En definitiva, y de manera similar a como sucede en los roedores, parece que la acetil-L-carnitina también está implicada en el desarrollo de la depresión en humanos. De hecho, parece que sus niveles se encuentran no solo relacionados con la respueta a los tratamientos, sino con la gravedad de la enfermedad. Tal es así que, como refiere Natalie Rasgon, co-autora de la investigación, «en nuestro trabajo hemos identificado un nuevo e importante biomarcador de la depresión mayor».
Pero aún hay más. El estudio, destacan los autores, «también abre la puerta al posible desarrollo de una nueva clase de antidepresivos libres de efectos adversos y con un inicio de acción mucho más rápida que los actualmente disponibles. Unos fármacos potenciales que, además, podrían resultar de especial ayuda para aquellos pacientes en los que los tratamientos actuales no funcionan o han dejado de funcionar».
Fuente www.rosario3.com




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