La ex presidenta llegó al edificio de la calle Riobamba 80 en el mismo auto blanco que la llevó el sábado a la noche desde Aeroparque hasta su departamento en el barrio de Recoleta. Pasado el mediodía comenzaron a llegar los dirigentes a los que había convocado para un encuentro en privado. Página/12 pudo saber que la mayor parte de las conversaciones con CFK se centraron en la situación económica, el ajuste llevado adelante por el gobierno de Mauricio Macri y las consecuencias negativas para la sociedad y en particular para los sectores de menores ingresos. Se abordó, aunque en menor medida, la “campaña de persecusión y difamación” que ya había denunciado CFK públicamente en las cartas difundidas por las redes sociales los días previos a su viaje a la Capital Federal.
La elección de los convocados no fue azarosa. Se trata de dirigentes de distintas agrupaciones políticas (Nuevo Encuentro, La Cámpora, Movimiento Nacional Alfonsinista-Forja, y dos intendentes del PJ) que se mantienen leales pese a los embates del macrismo, un sector de la Justicia y de los medios de comunicación. “No hay ningún atisbo de que se retire de la política”, coincidieron las fuentes consultadas por este diario. La vieron activa, “en acción”, siguiendo de cerca los temas de actualidad. La agenda para los próximos días no está todavía definida y si bien no descartan que haya reuniones con diputados y senadores como en la visita anterior, cerca de la mandataria señalaron que su estadía en Capital Federal también “es una oportunidad para juntarse con otros colectivos”.
No se habló de estrategia electoral aunque la volvieron a escuchar referirse a la necesidad de un armado político “amplio”, que exceda los límites de la dirigencia tradicional. Un planteo similar al del frente ciudadano que lanzó en su anterior visita a Buenos Aires. En esa línea, los convocó a construir políticamente en el territorio, dejando de lado la “rosca de palacio”.
Sobre las causas judiciales contra distintos funcionarios de su gobierno, la ex presidenta consideró que no se trata de un ataque contra el kirchnerismo solamente, sino “contra el peronismo y contra la política en su conjunto”. “Necesitan que haya poca política”, le escucharon decir.
En la reunión con los intendentes, CFK les preguntó por la situación económica y social en sus pagos. “Ella es una gran estadista. Aporta mucha claridad”, afirmó ayer Mussi, dejando atrás los rumores de un eventual alejamiento del kirchnerismo. Ante la descripción del escenario en su distrito, el intendente de Berazategui recordó que en enero la ex presidenta le había adelantado que sentiría “el olor a goma quemada”, en relación a las protestas por pérdida de puestos de trabajo y del poder adquisitivo de los salarios.
Durante los encuentros también hubo lugar para una mirada sobre la región. CFK reflexionó sobre el cambio de ciclo en distintos gobiernos latinoamericanos y alertó sobre la presencia de la mano de “la Embajada” –en referencia a Estados Unidos– detrás las crisis como la de Brasil. Al salir de la reunión contó que habló sobre estos temas con el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y el secretario general de la Unasur, Ernesto Samper.
Tras pasar a saludar en la presentación de la revista Independencias (ver página 10), la ex presidenta salió del instuto Patria y habló con algunos medios. “Los mismos dirigentes gremiales que cerraron paritarias por arriba de la inflación en nuestro Gobierno, con esta gestión (de Mauricio Macri) acordaron paritarias por debajo de la inflación y en cuotas como Ahora 12”, dijo, al tiempo que cuestionó el tratamiento de algunos temas durante su gobierno en comparación con la administración de Cambiemos.
Hoy asistirá nuevamente a Comodoro Py, donde volverá a verse con el juez Bonadio. Por un turno para una consulta médica solicitada con anterioridad, pidió pasar para las 13 la cita prevista originalmente para las 10, cuando currirá al mismo edificio el empresario Lázaro Báez.
Página 12




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