En solo unas horas los ataques a balazos se “viralizaron” en Rosario. Ocurrió después de que pasado el mediodía del viernes se conociera el veredicto en el Centro de Justicia Penal contra Ariel “Guille” Cantero, que recibió una condena a 17 años por el ataque al casino, donde murió el 11 de enero de 2020 Enrique Encino, gerente del Banco Nación. Las balas expusieron la disconformidad de líder de Los Monos, que carga ahora en su historial criminal condenas por 113 años de cárcel.
Los primeros ataques fueron contra dependencias policiales. Dos hombres en moto dispararon contra la sede de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), en el barrio La Tablada. El atentado ocurrió a pocos metros del Museo del Deporte, donde unas horas antes había encabezado un acto el gobernador Omar Perotti. Allí se abrieron los sobres de la licitación para la puesta en marcha de “Explorando la genialidad de Lionel Messi en una experiencia única”.
Los balazos impactaron en el frente de la AIC. Fueron nueve, según apuntó el ministro de Seguridad Claudio Brilloni. Los atacantes dejaron un mensaje que quedó graficado en un pedazo de cartón. Entre los nombres que mencionaba la amenaza estaba el del fiscal Matías Edery, quien unas horas antes había participado junto a Luis Schiappa Pietra en la audiencia en la que se conoció la nueva condena contra el líder de Los Monos.
Unos minutos después de este ataque se produjo otro a unas 20 cuadras. También en el barrio La Tablada. Dos hombres en moto dispararon contra la sede de una dependencia policial en la zona conocida como El Tanque. Allí una persona que esperaba el colectivo resultó herida de bala.
El ataque contra la sede de la AIC generó preocupación. Ese edificio ya fue baleado en cuatro oportunidades, pero el temor era a que las balaceras se expandieran por la ciudad, algo que ocurrió minutos después. Es una clásica reacción de la banda de Los Monos. El descontento es a través de la violencia, su marca. El caso más paradigmático fue la serie de ataques contra edificios judiciales y residencias de jueces en mayo de 2018, una reacción que respondió al rechazo de Guille Cantero a su traslado desde Piñero a la Unidad Penal Nº7 de Resistencia.
Entre las 20 y las 22 se produjeron más balaceras. En Garibaldi al 200, donde tres jóvenes resultaron con serias heridas de arma de fuego. Minutos después se produjo otro ataque en Garibaldi al 2600, con seis balazos. Ambos ataques se concretaron en la zona sur. Se sospecha que fueron los mismos autores.
Luego en una estación de servicio Axion en Villa Gobernador Gálvez se produjo otro ataque. Un joven con camperón Adidas llegó caminando al lugar y disparó contra el local y dejó una nota como amenaza.
Unas horas antes en Villa Gobernador Gálvez había estado el candidato a presidente Sergio Massa. En un acto de campaña en esa localidad vecina a Rosario, el ministro de Economía oficializó la apertura de una sede de la Unidad de Información Financiera (UIF) en Rosario, algo que ya se había anunciado varias veces. “Lo hice en Tigre y lo voy a hacer en Rosario; yo voy al frente contra la inseguridad”, remarcó en un acto rodeado de gendarmes y policías federales.
Unas horas después, la realidad marcaba su propia agenda con las balas y mensajes mafiosos. Nadie duda que se trató de una respuesta del líder de Los Monos a la fuerte condena que recibió por el ataque al casino City Center el 11 de enero de 2020, cuando fue asesinado el gerente del Banco Nación de Las Parejas Enrique Encino.
Cantero está preso desde hace una década, cuando se entregó meses después del crimen de su hermano Claudio Pájaro Cantero, y fue condenado tanto en el fuero provincial como federal por homicidios, amenazas, dos secuestros extorsivos, atentados contra la justicia y narcotráfico. La particularidad de este jefe narco es que cometió más delitos en las siete cárceles en las que estuvo detenido que en libertad.
Este viernes sumó otra condena a su espalda, en un juicio en el que fue acusado, junto a otros integrantes de la banda, del crimen de Encino, un hombre de 63 años que fue alcanzado por una bala cuando fumaba en un balcón del casino, y también por una serie de extorsiones que ejecutaron miembros de la organización, como Maximiliano Díaz, alias Cachete, que recibió una pena de 29 años de cárcel.
El crimen en el casino City Center explica la trama criminal de la ciudad
Este caso se divide en dos partes. Por un lado, la trama criminal que terminó con este juicio, con fuertes condenas contra los miembros de Los Monos; y queda una pendiente, que será la segunda etapa, que está centrada sobre los engranajes de corrupción y connivencia por parte de la justicia provincial y de sectores políticos, focalizados en la investigación que hicieron los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra en el senador peronista Armando Traferri, que no pudo ser imputado por resguardarse en los fueros. Actualmente está en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación el pedido para declarar la inconstitucionalidad del artículo 54 de la Constitución de Santa Fe que regula los fueros parlamentarios.
Este viernes el tribunal integrado por los jueces Gonzalo Fernández Bussy, Rodrigo Santana y Aldo Benítez condenó a Carlos Damián "Toro" Escobar a 17 años de prisión, y al ciudadano dominicano Otniel De León Almonte a la pena de 18 años por los delitos de homicidio agravado por uso de arma de fuego. A Rodrigo Ortigala lo imputaron por los delitos de extorsión en grado de tentativa en carácter de partícipe secundario, y fue condenado a un año y 6 meses de prisión efectiva.
Este juicio que finalizó el viernes comenzó el 3 de agosto pasado, y abordó un hecho central de la historia reciente del negocio de la violencia en Rosario. Pero también la investigación profundizó sobre los emprendimientos que la banda de Los Monos desplegó durante los últimos años, que tienen que ver con las extorsiones. Incentivar el miedo con las balas era parte central de la empresa criminal que buscaba sacar dinero de las víctimas. Un punto central de las extorsiones era el sector financiero.
“Rosario tiene la particularidad que la marca registrada de la violencia son Los Monos. Sabemos que no son los únicos, pero son los que mayor temor generan. Acercarse a una persona y decirle que iban de parte de Cantero o Los Monos provocaba temor. Ese miedo se generó y es un patrón que pudimos ver en el desarrollo de la asociación ilícita”, explicó en los alegatos el fiscal Edery.
El líder de Los Monos declaró en este juicio. Lo hizo de una manera singular, porque fue la primera vez que decidió responder preguntas que requirieran los fiscales, que prefirieron no hacerlas. Sin embargo, Guille Cantero, desde la cárcel de Marcos Paz, donde se encuentra detenido bajo un régimen de mayor control, habló a través del sistema de videoconferencia.
“Quiero decir algunas palabras. Me pongo nervioso. De todo lo que escuché en el juicio que se me acusa no aparece que yo haya formado una asociación ilícita. No mandé a cobrar a nadie, porque no me hace falta que cobrarle a nadie. Ni al casino grande ni a los casinos clandestinos. No me hace falta mandar a matar a nadie”, esgrimió el líder de Los Monos en un silencio profundo en la sala. Después su abogado defensor le preguntó sobre los pseudónimos que tiene. Cantero dijo que su nombre es Guille y que no le gusta que lo llamen de otra manera.
Los fiscales dijeron que esta causa hizo aflorar sobre “la superficie la participación política y judicial en el crimen organizado”. A partir del crimen Encino, que llevaron adelante Los Monos en el casino de Rosario, comenzó a entretejerse una causa que provocó por primera vez en Santa Fe fueran detenidos dos fiscales, como Patricio Serjal y Patricio Ponce Asahad, y quedara involucrado el senador peronista Armando Traferri, que nunca pudo ser imputado por ampararse en los fueros legislativos, que podría perder en las próximas elecciones del 13 de setiembre en Santa Fe o por decisión de la Corte Suprema de la Nación, que tiene bajo análisis un reclamo por la inconstitucionalidad de la protección parlamentaria.
El origen de la investigación se remonta a la cárcel de Marcos Paz, donde el líder de Los Monos dio la orden el 8 de enero de 2020: "Hay que hacer lo del City (Center). Ahí vamos a sacar una money". La premisa la recibió Cachete Díaz, quien era el encargado de planear tres días después el ataque contra la sala de juegos.
El atentado al casino fue una bisagra en el entramado que Los Monos tejían con el nuevo negocio de las extorsiones. “Cachete” Díaz se comunicaba por Whatsapp con las potenciales víctimas, a las que investigaban previamente. Por ejemplo, el 8 de agosto de 2019 llamó a Rodrigo Fabiani y le exigió que le entregara una camioneta Toyota Hilux y 30.000 dólares a cambio de no atentar contra su vida.
En las comunicaciones previas quedó en evidencia que Los Monos sabían que Fabiani se había quedado con dinero de Maximiliano Rodríguez, alias Diente de Lata, que fue asesinado en la autopista Rosario-Córdoba en agosto de 2014. Había una inteligencia previa, en ese submundo, donde es muy fino el límite entre la legalidad y el delito.
Este esquema de extorsiones ya lo hacían con los gremios. Díaz era quien se ocupaba de cobrarle en persona al gremio de los taxistas para no perturbar su actividad. Esto ocurrió a partir de octubre de 2019, cuando Horacio Yanotti quedó al frente del gremio tras la expulsión de Horacio Boix, tras protagonizar un choque con un Audi del gremio, que terminó en escándalo. Boix les pagaba a Los Monos por seguridad y Cachete pretendía que Yanotti hiciera lo mismo. La trama se puso más densa cuando empezaron a balear la casa de los integrantes de la comisión directiva del sindicato. Algo similar ocurrió con el gremio de estibadores del puerto de Rosario. Boix fue condenado el miércoles pasado por haber usado para gastos personales la suma de 239.226 dólares que eran de la caja del gremio, y por haber mandado a balear a través de Los Monos a los integrantes de la comisión directiva que lo sacaron de la conducción en 2019.
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