Sol en Piscis 2026: qué significa su ingreso, cómo impacta en las emociones y el clima astrológico de la semana
Comienza la temporada Piscis y con ella navegaremos por el océano de emociones, un océano que no tiene bordes ni límites.
Comienza la temporada Piscis y con ella navegaremos por el océano de emociones, un océano que no tiene bordes ni límites.
Venimos de la temporada Acuario, donde el torbellino mental marcó el pulso de estas semanas. Acuario es hiper racionalista, todo tiene para él un argumento o una razón, pero Piscis nos viene a decir que eso ya no sirve, que es necesario conectar con el corazón y no tanto con la mente.
Piscis es el último signo del zodíaco, por lo que también se puede vivir como el cierre de un ciclo, y eso nos puede traer la sensación de tristeza o de nostalgia, ya que existe una necesidad de duelar algo que está terminando.
A su vez, es un signo mutable, es decir que se permite cambios y transiciones, se adapta a lo que el universo proponga. Este signo de agua nos habla del útero materno, del mundo inconsciente.
Piscis nos dice que no hay bordes ni límites, que el amor es oceánico, inabarcable. Las personas con esta energía suelen ser hipersensibles e intuitivas, pueden captar el dolor ajeno y hacerlo propio.
La astróloga Beatriz Leveratto los define como “olvidadizos, confusos e impuntuales”. “En lo mental serán resonantes, de intuiciones antes que de análisis racionales. Parecen estar en otro mundo -como desconectados- y sin embargo aportan la palabra justa en el momento adecuado por pura intuición. El desafío para Piscis será poder conectarse con su alta sensibilidad y hacer una buena interpretación de lo que registra sin fanatizarse o absolutizarse”, dice.
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Así como de alma sensible, el pisciano corre el riesgo de caer en estafas porque se suele dejar llevar por la fantasía y la ilusión. Es una persona sumamente idealista pero siempre al borde de la idealización de las situaciones y de las personas.
Su regente es Neptuno, un planeta transpersonal que nos habla de la espiritualidad pero también que tiñe todo con un manto de confusión. Neptuno nos lleva al mundo de los sueños.
El signo opuesto complementario es Virgo. Virgo ordena y discrimina, mientras que Piscis es desborde y caos. El primero mantiene el control y el segundo lo pierde. Virgo baja a tierra todas las ideas, pero Piscis conecta con el mundo intuitivo, perceptivo y receptivo.
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19 de febrero: la luna entra en Aries y nos da el impulso necesario para ir por nuestros deseos. Capacidad de liderazgo y de acción.
20 de febrero: se produce uno de los eventos más esperados del año, la conjunción de Saturno y Neptuno en el grado 0° de Aries. Comienza una nueva etapa en el plano colectivo, una nueva conciencia social. Viejas estructuras se disuelven. La última vez que se dio esta conjunción fue en 1989 con la caída del muro de Berlín.
21 de febrero: la luna entra en Tauro y nos invita a conectar más con el cuerpo. Puede que sintamos cierta impotencia porque queremos ir más rápido de lo que nos propone la vida.
22 de febrero: Venus en Piscis hace aspecto armónico con Júpiter en Cáncer, ambos planetas comienzan a mover el agua de las emociones y de la sensibilidad. Buena jornada para expresar lo que sentimos profundamente. El amor se exalta.