menu
search
Jorgelina Hiba | Ola de calor | Calentamiento Global | Santa Fe

Olas de calor y clima extremo: la nueva normalidad y sus consecuencias en Santa Fe y a nivel global

En un mundo con una temperatura promedio que ya está 1,2 grados centígrados por encima de niveles preindustriales, los eventos extremos como las olas de calor serán cada vez más intensos y frecuentes. Implicancias en la salud, en la economía, en el consumo energético y en la producción de alimentos.

Avanza el año, se acerca el verano y hace calor en el Litoral argentino, como siempre. ¿Cómo siempre? No exactamente, ya que el escenario global de calentamiento del planeta trae consigo efectos que complican la vida cotidiana, la salud colectiva y la economía regional, ya que en un mundo con una temperatura promedio que ya está 1,2 grados centígrados por encima de niveles preindustriales, los eventos extremos como las olas de calor serán cada vez más intensos y frecuentes.

cultivos campo sequia foto generica.jpg
Las olas de calor y la falta de lluvias generan graves impactos en la producción de alimentos.

Las olas de calor y la falta de lluvias generan graves impactos en la producción de alimentos.

Una ola de calor es, según su definición científica, un período de tiempo excesivamente cálido durante el cual las temperaturas máximas y mínimas superan, por lo menos durante 3 días consecutivos y en forma simultánea, ciertos valores que dependen de cada localidad. Para la ciudad de Santa Fe, estos valores están ubicados entre los 22 grados de mínima y los 34,6 de máxima, según establece el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Para Rosario esos valores son un poco más bajos -20,5 de mínima y 33,4 de máxima-, mientras que para Reconquista, en el norte de la provincia, son de 22,8 de mínima y 35,3 de máxima.

Las temperaturas extremas son “fenómenos peligrosos que agravan problemas crónicos de salud de las personas, no solo por las máximas altas sino también cuando suben mucho las mínimas, porque el cuerpo no descansa bien y no llega a perder el calor del día, lo que genera fatiga y malestar y puede agravar problemas de salud preexistentes” explicó Cindy Fernández, de Prensa y Comunicación Ciudadana del Servicio Meteorológico Nacional.

Un planeta que se calienta

Las temperaturas de la Tierra aumentaron en los últimos años, y los registros muestran que los años más cálidos son posteriores a 2010. Según el Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, el aumento de eventos extremos cálidos afecta a casi todo el mundo, y esto puede atribuirse a la acción humana.

A nivel mundial, 2021 fue el quinto año más cálido desde que existen registros, con temperaturas levemente superiores a las de 2015 y 2018. Según el programa Copérnico de observación de la Tierra, la temperatura media anual fue 0,3°C superior a la del periodo de referencia 1991/2020, y entre 1,1 y 1,2°C más elevada que el promedio del nivel preindustrial de 1850/1900.

Tierra.jpg
Las temperaturas promedio del planeta Tierra son en la actualidad 1,2° más elevadas que las temperaturas registradas en la era preindustrial.

Las temperaturas promedio del planeta Tierra son en la actualidad 1,2° más elevadas que las temperaturas registradas en la era preindustrial.

En ese marco, la meteoróloga destacó que “está demostrado que con un escenario de calentamiento global los fenómenos extremos se vuelven más frecuentes e intensos”. Esto aplica a las olas de calor, que serán más largas y más frecuentes. “Se están alcanzando temperaturas cada vez más altas porque partimos de una base más elevada”, agregó. Solo la semana pasada se rompieron en Argentina cerca de 20 récords de temperaturas máximas. “Cada vez que tenemos calor extremo estamos viendo que las ciudades alcanzan temperaturas más y más elevadas”, dijo Fernández.

Existe un trabajo de investigadores del Conicet sobre la influencia de las actividades humanas en la ola de calor en Argentina de 2013 (“Influencia causal de forzantes antropogénicos en la ola de calor en Argentina de 2013”) que señala que, por el cambio climático, existen cinco veces más chances de que ocurran olas de calor en el país.

Vulnerabilidades y pérdidas

El cambio climático no es neutral y no afecta a todos los países por igual, ni a todas las franjas poblaciones de igual manera. Como todo fenómeno global, encuentra en la desigualdad social preexistente un nicho para profundizar. Son las personas más vulnerables (con menores recursos materiales o simbólicos, así como las personas con problemas de salud crónicos) las más afectadas por este nuevo patrón de temperaturas y la mayor recurrencia de eventos extremos como las olas de calor.

Está comprobado que las altas temperaturas aumentan los riesgos sanitarios especialmente entre las personas mayores, los bebés y las personas con afecciones médicas crónicas. Las poblaciones de bajos ingresos, que muchas veces carecen de acceso a tecnologías adaptativas o a servicios básicos (como el agua de red o el aire acondicionado), también tienen más probabilidades de sufrir los impactos del calor extremo.

falta de agua canilla.jpg
Las olas de calor prolongadas ponen en jaque a los servicios públicos esenciales, como el agua potable o la energía eléctrica.

Las olas de calor prolongadas ponen en jaque a los servicios públicos esenciales, como el agua potable o la energía eléctrica.

Los trabajadores que desempeñan sus tareas al aire libre (trabajadores de la construcción y de la limpieza urbana, por ejemplo) son particularmente vulnerables a los días calurosos, así como aquellos trabajadores de fábricas o lugares cerrados donde es menos probable que los espacios de trabajo se enfríen.

Como está ocurriendo ahora en la zona núcleo agropecuaria argentina, la alta variabilidad climática afecta la producción de alimentos, ya que disminuye los rendimientos de los cultivos y la producción de lácteos, al tiempo que aumenta la demanda de electricidad.

Otra forma de trabajar

El clima extremo obligó a los organismos como los Servicios Meteorológicos a modificar o afinar su forma de comunicar, para poner el eje en la prevención de riesgos. “Siempre se intenta brindar información lo antes posible de forma clara, pero se ha trabajado más en la manera de visualizar y comunicar los sistemas de alerta, para que los ciudadanos puedan entender mejor y comprender qué hacer ante eventos extremos” subrayó Fernández.

En ese sentido, el SMN hace 3 años cambió el sistema de alerta por otro con niveles tipo semáforo para que sea más intuitivo, y se incorporaron recomendaciones. “Articulamos con otros organismos de la Salud y de Protección Civil para agregar información y recomendaciones y que se pueda actuar rápido en la mitigación de los fenómenos extremos”, agregó. En definitiva, se hace más divulgación y prevención en redes sociales y se mantiene un contacto más fluido con los medios de comunicación para brindar la información adecuada.