La costanera santafesina muestra en sus orillas un panorama desolador. Cientos de peces se acumulan sin vida en diferentes tramos de la laguna Setúbal. Científicos explican que las altas temperaturas y la bajante extraordinaria del río Paraná son los dos factores claves que afectan el sistema acuático y ponen en riesgo a diversas poblaciones de peces y otras especies.
Según la última medición de Prefectura Naval Argentina, este viernes el río midió -0,20 metros en la ciudad capital. Esto significa que creció un centímetro en los últimos días, ya que el martes marcó un récord histórico de -0,22 metros, siendo el registro más bajo en los últimos 77 años. Para encontrar un nivel más bajo hay que remontarse a 1945, cuando el río midió -0,28 metros.
Por otro lado, la ciudad de Santa Fe vive la ola de calor más extrema de los últimos años, teniendo jornadas con temperaturas máximas por encima de los 40°, mientras se espera y desea la llegada de precipitaciones.
Estos dos factores propios de la crisis climática actual desatan el triste escenario de la costanera. ¿Cómo llevan a la muerte de cientos de peces? Desde el Conicet, el científico e investigador Pablo Scarabotti explicó que "la temperatura alta puede causar la muerte de los peces de manera directa", ya que no tienen la capacidad de regular su temperatura corporal, por lo que "dependen del ambiente".
El especialista en Ecología de peces señaló en una entrevista en AIRE que las aguas calientes desestabilizan el organismo del pez impidiéndole mantener las funciones vitales normales. Pero también tiene lugar otro proceso químico producto de los elevados valores térmicos: la solubilidad de los gases. Como es sabido, los peces absorben el oxígeno presente en el agua, pero ese gas se está disolviendo en ese ambiente y eso lleva a la gran mortandad de peces. "Lo hemos visto en el río Salado", recordó Scarabotti, "es algo que se repite en las aguas de la zona, principalmente en lagunas", agregó.
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La influencia de la bajante extraordinaria del Paraná encamina el triste destino de las especies acuáticas. "Estas temperaturas inciden mucho más en lugares con baja profundidad", explicó el científico, ya que el agua no tiene la capacidad de renovarse y su temperatura se eleva.
El combo mortífero perjudica más a algunas especies que otras, y los expertos temen cambios drásticos en el ecosistema acuífero. "No sabemos el porcentaje de la población que estamos perdiendo ante estos eventos", aseguró Scarbotti, aunque aclaró que la reducción de las especies "es evidente".
El dorado adulto y otros grandes depredadores, por ejemplo, demandan mayor cantidad de oxígeno, siendo por lo general las especies más sensibles a la disminución del oxígeno. Por fortuna, el comportamiento de estos peces hace que tiendan a percibir estos eventos y refugiarse en zonas más profundas río arriba. Sin embargo, la combinación de estos factores ambientales atenuados por la crisis climática "afectan muchos otros procesos abióticos y microorganismos, más allá de los peces".
Volvé a escuchar la entrevista al científico Pablo Sacarabotti





