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Ambiente | Esteros del Iberá | Corrientes | Incendios en Corrientes

Los Esteros del Iberá se recuperaron tras los incendios, pero hay luz amarilla por la sequía

Ese ecosistema se regeneró en parte, pero la sequía sigue y el cambio climático ya es una realidad. Ambientalistas alertan por falta de reacción y previsión de la política.

A principios de años la atención del país se centró en la provincia de Corrientes, donde enormes incendios forestales arrasaron entre diciembre de 2021 y marzo de este año más de un millón de hectáreas, de los cuales al menos 840.000 estaban dentro de los Esteros del Iberá, uno de los ecosistemas más biodiversos del mundo y el último gran pastizal subtropical de América del Sur.

Seis meses después, casi el 80% de las zonas que fueron afectadas por el fuego se han recuperado, sobre todo aquellas con vegetación baja, según explicó Luis Martínez, uno de los referentes del movimiento ambientalista de esa provincia, quien de todas maneras dijo que aún quedan porciones de territorio con claras secuelas del fuego y que el clima, nuevamente, enciende alertas por la falta de lluvias y la sequía que atraviesa la región.

“Hoy vemos que las zonas que se están recuperando tienen rebrotes de malezas o pastizales, mientras que las partes donde había vegetación más espesa o arbolado aún presentan secuelas por la intensidad del fuego del verano” dijo Martínez, para agregar que ahora es preciso avanzar con estudios para ver si se puede intervenir y determinar con más exactitud qué especies fueron las más afectadas en el Iberá.

Ese Parque Nacional, explicó, sufrió la quema de la mitad de su territorio, unas 93 mil hectáreas. “Seguimos esperando que se recupere, ya pasaron los incendios, pero tenemos de nuevo un clima que vuelve a poner en peligro algunas zonas donde la vegetación está otra vez seca y escasa de lluvias”.

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Los Esteros del Iberá son mayormente pastizales subtropicales, con algunas zonas ocupadas por bosques secos y húmedos.

Los Esteros del Iberá son mayormente pastizales subtropicales, con algunas zonas ocupadas por bosques secos y húmedos.

Animales afectados

Martínez contó que, con base en relevamientos hechos por guardaparques y otros técnicos, se registró una fuerte afectación en animales a causa de los incendios. Fue así que se encontraron entre 270 y 275 carcazas de vertebrados que murieron incinerados por las llamas y se estima que el fuego durante los dos primeros meses del año afectó al 40% de los reptiles de los Esteros, al 32% de los mamíferos medianos y al 6% de los mamíferos pequeños. “Muchos animales resultaron afectados principalmente por su tamaño y porque son especies a las que les cuesta escapar con rapidez del fuego, mientras que otras especies sufrieron asfixiada por el humo”, explicó el ambientalista.

Si bien en estos meses el ecosistema volvió a restablecerse de manera natural porque, en parte, está adaptado al fuego, los incendios fueron de tal magnitud que persisten dudas sobre cómo será esta recuperación. “Sigue habiendo muchísima materia orgánica cuya regeneración es importante, y eso va a llevar mucho tiempo”, agregó.

La ceguera de la política

Martínez se mostró escéptico respecto al “aprendizaje” de los tomadores de decisión respecto a la gravedad de la crisis ecológica que significaron las quemas del verano pasado en Corrientes, así como el escenario de cambio climático que llegó para quedarse. “La reacción cuando se desataron los incendios tardó mucho, creo que precisábamos una respuesta inmediata y mejores recursos, todavía hay cuarteles de bomberos que necesitan recursos y muchos no cuentan con unidades de respuesta”, dijo el ambientalista.

En ese punto, agregó que si bien se está capacitando a los productores sobre incendios, es importante tener un cuerpo de brigadistas forestales capacitados para enfrentar estos fenómenos climáticos que van a continuar, ya que la sequía se sigue intensificando. “La Provincia está actuando, pero en general al problema se lo está tomando con liviandad. Los efectos del cambio climático en relación con las precipitaciones nos van a afectar cada vez más, nos espera un verano muy caluroso y debemos estar preparados. Creo que nuestras dirigencias políticas no toman noción de eso, de cómo enfrentar estos efectos del cambio climático, ni tampoco implementan los recursos necesarios para combatirlo”, señaló.

Un ecosistema único

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Aún quedan porciones de territorio con claras secuelas del fuego y que el clima, nuevamente, enciende alertas por la falta de lluvias y la sequía que atraviesa la región.

Aún quedan porciones de territorio con claras secuelas del fuego y que el clima, nuevamente, enciende alertas por la falta de lluvias y la sequía que atraviesa la región.

Los Esteros del Iberá son mayormente pastizales subtropicales, con algunas zonas ocupadas por bosques secos y húmedos. Se trata de un ecosistema único porque los pastizales subtropicales han prácticamente desaparecido de la Argentina, el sur de Brasil y Uruguay. Alberga especies típicas de pastizal, muchas de ellas son aves y están en serio peligro de extinción, igual que el ambiente donde habitan

Mamíferos como el venado de las pampas y el aguará guazú y aves como el yetapá de collar, algunos cardenales o las corbatitas tienen en el Iberá su último refugio natural para reproducirse y alimentarse. Con menos marketing de los bosques o que las selvas, los humedales son aliados clave para enfrentar la crisis ambiental, que se expresa no solo a través del calentamiento global, sino también por la pérdida de biodiversidad.

Pero además, los Esteros del Iberá son probablemente la última muestra en América del Sur de pastizales subtropicales en buen estado de conservación en grandes extensiones. Además de los múltiples beneficios ecosistémicos que aportan, son el lugar ideal para reintroducir especies casi extintas, como hacen desde la Fundación Rewilding con el yaguareté.