jueves 2 de diciembre de 2021
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Cóndor andino: el "emperador de los cielos" que los pesticidas pueden extinguir

La existencia del ave voladora más grande del mundo es puesta en jaque por prácticas rurales con pesticidas ilegales. La importancia de su rol como carroñero es vital para evitar la propagación de enfermedades.

Mañke” (cóndor, en castellano) pudo oler el viento frío y seco. Desplegó sus enormes alas y se lanzó al vacío andino. Los mapuches dicen que su alto vuelo conectará el espíritu de la tierra con el espíritu del cielo y elevará las plegarias de los humanos. También les susurrará al oído sobre los hombres que pretenden enviarlo bajo tierra y la “mapu” (tierra, en castellano) sabrá cobrarse los ataques contra “el emperador de los cielos”.

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Liberación de un cóndor andino en San Juan por parte del Programa de Conservación del Cóndor Andino.

Liberación de un cóndor andino en San Juan por parte del Programa de Conservación del Cóndor Andino.

El cóndor andino es considerado un ave sagrada por los pueblos indígenas cordilleranos. Cada vez que los expertos del Programa de Conservación del Cóndor Andino liberan un ejemplar en su hábitat tiene un valor muy particular para las comunidades originarias de Sudamérica. Con una ceremonia ancestral, hombres y mujeres indígenas elevan una plegaria para que todas las formas de vida puedan convivir armoniosamente. Pero en 14 provincias argentinas, el ave sagrada muere envenenada por cebos tóxicos, siendo la amenaza más importante para la especie en peligro de extinción y cuya población tiende a decrecer, ya que está desapareciendo a un nivel más rápido que su tasa de reproducción.

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Miembros de comunidades indígenas participan de la ceremonia de liberación de los cóndores andinos, considerados aves sagradas por las culturas ancestrales.

Miembros de comunidades indígenas participan de la ceremonia de liberación de los cóndores andinos, considerados aves sagradas por las culturas ancestrales.

“Ese tipo de intoxicación tiene que ver con el comportamiento de alimentación del cóndor ”, explicó la bióloga del Conicet, Rayen Estrada Pacheco. La científica es miembro del programa de conservación de la Fundación Bioandina Argentina mediante el que se busca la supervivencia de la especie, el rescate, recupero y reintroducción de las aves dañadas.

En diálogo con AIRE, la bióloga recordó que el cóndor andino es carroñero, por lo que se alimenta de animales muertos.

Muchas veces, esos cadáveres tienen entre sus carnes carbofuran y paration, dos pesticidas utilizados en la agricultura y que en 1993 y 2018 fueron prohibidos en Argentina. En la ganadería, los componentes son usados para matar a ciertos animales que frecuentan al ganado, como pumas, zorros o perros salvajes. “El cóndor baja a comer esos animales muertos y se envenena. A veces encontramos grupos de cóndores sin vida. Hemos tenido casos de hasta 34 ejemplares muertos por ingerir cebos tóxicos”, aseguró Estrada Pacheco.

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34 cóndores andinos envenenados en Los Molles, provincia de Mendoza, en enero de 2018.

34 cóndores andinos envenenados en Los Molles, provincia de Mendoza, en enero de 2018.

El ave voladora más grande del mundo y que los incas creían inmortal, agoniza y muere poco a poco mientras los pesticidas surten efecto. “Es una práctica ilegal”, señaló la especialista. “Los productores acceden a estas sustancias y la utilizan de manera ilegal porque no son tóxicos creados para proteger al ganado”, explicó.

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Se trata, lisa y llanamente, de un delito. Pero llevar el envenenamiento de cóndores a la Justicia resulta muchas veces infructuoso. “Hay denuncias. Pero es muy difícil saber y probar quién colocó los cebos tóxicos; incluso aunque las aves muertas estén dentro del campo de un propietario”, contó la bióloga desde la Patagonia argentina.

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Avistaje de un cóndor andino durante el IV censo simultáneo en la red de áreas naturales protegidas de la provincia de Mendoza, en agosto de 2021.

Avistaje de un cóndor andino durante el IV censo simultáneo en la red de áreas naturales protegidas de la provincia de Mendoza, en agosto de 2021.

Por otro lado, desde la Fundación Bioandina Argentina reclaman la sanción del proyecto de ley de trazabilidad, que permitirá identificar y penar a quienes venden y compran los pesticidas que contienen carbofuran y paration.

Hasta el momento, si se logra dar con culpables del uso de los cebos tóxicos, sólo podrá caer sobre ellos el peso de leyes provinciales u ordenanzas que protegen la especie o la fauna en general, las que en su mayoría no implican más que una sanción económica. Para Rayen, la pena debe ir mucho más allá. “Puede derivar en un desastre ambiental o ecocidio. Los animales muertos por esta práctica son muchos en 14 provincias y además envenenan la tierra, el agua y otros recursos”, indicó. Incluso, la becaria del Conicet afirmó que se trata de sustancias tan tóxicas “que si uno pasa por el lugar y toca un animal o cadáver envenenado simplemente por curiosidad, se puede intoxicar y morir. Así de grave es”.

Un rol “sagrado” en el ecosistema

Frenar la principal amenaza de muerte del cóndor andino es fundamental para mantener equilibrado el ecosistema y la biodiversidad. El rol del ave voladora más grande del mundo es crucial para evitar la propagación de bacterias, virus y el desarrollo de nuevas enfermedades de origen zoonótico.

“El cóndor el encargado de limpiar esos cadáveres que están en el campo y que podrían ser focos de infecciones”, explicó Rayen. “Es como un basurero que va limpiando los campos junto a otras aves carroñeras, pero debido a su tamaño -puede medir hasta 3 metros con sus alas desplegadas- este animal puede abrir los cueros de grandes especies”, señaló la bióloga.

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El cóndor puede volar 200 kilómetros por día solo, en pareja o grandes grupos.

El cóndor puede volar 200 kilómetros por día solo, en pareja o grandes grupos.

El papel del ave es, entonces, un beneficio para la humanidad. La experta aseguró que, de no contar con la limpieza carroñera del cóndor andino, “estaríamos expuestos todo el tiempo a patógenos o microorganismos que nos podrían perjudicar”. “En esas carroñas que no son consumidas se pueden generar enfermedades trasladables al ser humano, tal como pasó con el covid”, aseveró y recordó que “en lugares donde han bajado mucho las poblaciones de buitres, como el cóndor, aumentaron los casos de rabia, porque los perros consumían esas carroñas y trasladaban los patógenos al ser humano”.

Sudamérica, hogar y tumba del cóndor andino

Al igual que los mapuches, el “mañke” no reconoce los límites naturales y artificiales entre Argentina y Chile y puede volar hasta 200 kilómetros por día de un país a otro, buscando alimento y refugio. La montaña es su única nación.

La amenaza de los pesticidas tampoco distingue fronteras. Desde Venezuela, hasta el rincón más austral de Sudamérica, el envenenamiento por cebos tóxicos pone en jaque la existencia del emperador de los cielos.

El informe “Ecología y conservación de una especie rara: ¿qué sabemos y qué podemos hacer para preservar al cóndor andino?” publicado en la revista científica Biological Conservation en noviembre del 2020, advirtió que “en Sudamérica, el envenenamiento está principalmente motivado por el conflicto entre humanos y animales, especialmente entre ganaderos y predadores carnívoros”. Tal como describió Rayen, la publicación coincide en que los cóndores andinos pueden ser accidentalmente envenenados cuando consumen carroña con pesticida que estaba destinada a predadores como zorros o pumas.

Las historias indígenas más arcaicas narran la abundancia del cóndor andino en el territorio sudamericano. Sin embargo, hoy en día se ven muy pocos ejemplares y el 60% de ellos se encuentra en provincias argentinas y chilenas, mientras que en países como Venezuela, se evalúa la posibilidad de considerarlo extinto.

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Ceremonia previa a la liberación de un cóndor en Mendoza, en septiembre pasado.

Ceremonia previa a la liberación de un cóndor en Mendoza, en septiembre pasado.

El futuro del "emperador de los cielos" depende de las acciones humanas que concienticen sobre la importancia de su existencia y fortalezcan su conservación. Desde el Programa de Conservación del Cóndor Andino afirman que hay mucho por hacer. “Elegimos hacerlo juntos, como plumas de un mismo cóndor”, describen en redes sociales. “El cóndor, lo primero que nos enseñó, es que tiene plumas blancas y negras, las hay grandes y pequeñas, fuertes y muy débiles, pero cuando vuela todas se elevan. Por eso, cada uno de los miembros del programa, desde su lugar, sabe que ayuda a sostener este maravilloso vuelo“.