sábado 20 de noviembre de 2021
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Advierten que Argentina puede padecer efectos "dramáticos" por el calentamiento global

La economía, la salud y el ambiente ya sufren los efectos de la crisis climática. Hay diferentes escenarios posibles, según el "Atlas del riesgo climático del G20".

El cambio climático ya afecta a todas las regiones y países del mundo y Argentina no es la excepción. Así se desprende del “Atlas del riesgo climático del G20”, publicado hace pocas semanas, que recopila proyecciones científicas sobre la forma en la cual se desarrollarán los impactos climáticos hasta 2050 y 2100, según diferentes escenarios que contemplan emisiones contaminantes bajas, medias o altas.

“La ciencia muestra que Argentina experimentará impactos climáticos devastadores si sigue un camino de altas emisiones”, dice el reporte, que detalla que “sin una acción urgente” el país padecerá, en el peor de los escenarios estudiados, un aumento del 65% en la frecuencia de las sequías agrícolas para 2050, con olas de calor que se multiplicarán. La combinación del aumento en el nivel del mar, la erosión costera y un clima más extremo podrían provocar “un caos” a nivel económico, con pérdidas que podrían trepar hasta el 8% del Producto Interno Bruto para 2100.

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Para evitar estos escenarios catastróficos es necesario, según los expertos que redactaron el trabajo, que Argentina encare con rapidez políticas de reducción de emisiones de carbono para así “reducir y hacer más manejables los impactos climáticos”. Si el mundo logra limitar el aumento de la temperatura a 2 grados “el costo de los impactos en Argentina se reduciría a sólo el 0,71% del PIB para 2050, y al 2,5% para 2100”.

Escenarios y predicciones

Existen modelos científicos para describir la forma en la cual el calentamiento global puede afectar las tendencias históricas de temperatura y precipitación en Argentina. Según el Atlas, si se sigue un camino a nivel global de aumento máximo de emisiones contaminantes de dióxido de carbono y metano, las temperaturas en Argentina podrían aumentar hasta en 1,6 grados centígrados en promedio para 2050. En cambio, en un escenario de reducción de emisiones, la suba se reduciría a 1 grado centígrado.

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Si bien es imposible saber cuál será el final de esta historia, si se sabe que la crisis climática ya está impactando en todo el planeta, que está (en promedio) 1,2 grados más caliente que en la época pre industrial. Esto significa mayor cantidad y frecuencia de eventos extremos como olas de calor, sequías, incendios, inundaciones y tormentas, algo que genera desafíos nuevos en todos los sectores: agricultura, pesca, infraestructura, turismo y salud, entre otros.

“Los costos para la economía podrían ser enormes. Sin acciones globales urgentes, Argentina podría perder el 2,78% de su PIB para 2050 y hasta el 8,17% en 2100. Si se frenan las emisiones, Argentina puede limitar esas pérdidas al 0,71% de su PBI para 2050”, destaca la investigación.

Océanos y costas

Los océanos y mares son clave para sostener ecosistemas vitales y medios de vida a numerosos pobladores de las zonas costeras. En un escenario de altas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) las temperaturas superficiales del mar argentino podrían aumentar en 1 grado centígrado para 2050, lo que, según los expertos, “provocaría un fuerte aumento en la acidificación de los océanos y reduciría el potencial de captura de peces hasta en un 3.3%”.

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El informe del G20 sostiene que, sin acciones urgentes, Argentina podría perder el 2,78% de su PIB para 2050 debido a las consecuencias de la emisión de gases contaminantes.

El informe del G20 sostiene que, sin acciones urgentes, Argentina podría perder el 2,78% de su PIB para 2050 debido a las consecuencias de la emisión de gases contaminantes.

A su vez, un clima cambiante podría tener efectos devastadores en los asentamientos costeros y la infraestructura: en este punto, el informe alerta que tanto el aumento del nivel del mar como la erosión costera “podrían exponer a 0,02 millones de personas a inundaciones devastadoras para 2050”. “Seguir una ruta baja en carbono e invertir en infraestructura costera resistente al clima ayudará a Argentina a evitar los peores impactos”.

Agua y agricultura

El acceso al agua, sea para uso humano como para usos productivos, es uno de los grandes desafíos para la humanidad desde tiempos antiguos. En un escenario de sequías más prolongadas, aumento del nivel del mar y clima extremo garantizar el derecho humano a ese bien será cada vez más difícil.

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La agricultura es uno de los vectores centrales de la economía argentina y explica una porción importante del PIB anual. El cambio climático, al modificar los patrones históricos de lluvias y de temperatura, impacta de lleno sobre la productividad de los cultivos y ejerce mucha presión sobre los recursos hídricos de Argentina. Los científicos estiman que las sequías “harán que la demanda de agua aumente hasta un 11,1% para 2050, incluso en un escenario de bajas emisiones”.

Bosques y ciudades

Bosques, montes y humedales en buen estado son enormes aliados para mitigar los efectos del calentamiento global. Si no se detiene la suba de emisiones contaminantes es muy probable que haya mayor pérdida de tierras forestales, lo que a su vez generará daños importantes a las industrias de agricultura, silvicultura y turismo de Argentina.

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Las ciudades también enfrentan amenazas, a menos que haya políticas claras de mitigación y adaptación. El clima extremo, con tormentas fuertes cada vez más severas, provoca daños en infraestructura urbana y puede causar pérdidas económicas. A eso hay que sumar que el aumento en la frecuencia de las olas de calor y el empeoramiento de la calidad del aire afectan la salud de los residentes urbanos.

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