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Actualidad Ciencia | Ciudad de Santa Fe |

Vanesa Arzamendia, perfil de la científica santafesina experta en serpientes

Es doctora en Ciencias Biológicas, licenciada en Biodiversidad y especialista en un campo difícil: la herpetología. En sus 20 años como investigadora cuenta que fue difícil conciliar el estudio con la maternidad, y que ahora hay más oportunidades para las mujeres en el campo científico.

El laboratorio es un ambiente iluminado, el espacio está rodeado de recipientes que en su interior almacenan diversas especies de serpientes. Es el laboratorio de biología y conservación de tetrápodos del Instituto Nacional de Limnología (Inali), espacio perteneciente al Conicet Santa Fe y dirigido por Vanesa Arzamendia, doctora en ciencias biológicas y licenciada en biodiversidad.

Los instrumentos y elementos de trabajo se distribuyen entre la mesa central y el escritorio, entre los cuales la distancia es mínima, los tanques que en algún momento almacenaron agua, hoy tienen en su interior diferentes especies de serpientes que son resguardadas con alcohol. El campo de estudio de Vanesa es la herpetología, un área que sirve para aportar datos en torno al comportamiento de las especies y definir las medidas a tomar para proteger el ambiente. Su camino en la investigación empezó hace más de 20 años, cuando las opciones que se ofrecían estaban centradas en la enseñanza. Eran muy pocas las mujeres que en ese entonces optaban por el trabajo de campo.

Las dificultades siempre estuvieron, sin embargo, la pasión por lo que ella deseaba lograr la incentivaron para seguir trabajando. “El amor por la naturaleza surge desde muy pequeña, de estar en contacto con el campo y el río. Siempre me gustaron los animales y tuve la suerte de estar cerca con la naturaleza”, cuenta la investigadora cuyo interés principal se centra en el estudio de la fauna de vertebrados (reptiles, anfibios, aves y mamíferos) y las interacciones que se dan entre ellos y el medio ambiente. “Conocer la biodiversidad era una de mis aspiraciones mayores, uno se va metiendo de a poco en la ciencia”, relata Vanesa.

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El mayor desafío que tuvo que afrontar Vanesa como investigadora, consistió en combinar la maternidad con el trabajo.

El mayor desafío que tuvo que afrontar Vanesa como investigadora, consistió en combinar la maternidad con el trabajo.

La apertura de la licenciatura de biología en la Universidad Nacional del Litoral coincidió con el comienzo de la carrera de Vanesa. “A mí me fascinaba salir al campo, eso representa un montón de dificultades, sobre todo para las mujeres”, recuerda. El hecho de que una mujer se subiera a una lancha para incursionar en terrenos de isla, en donde abundan las serpientes, no era una imagen muy habitual en el ámbito.

El mayor desafío que tuvo que afrontar como investigadora, consistió en combinar la maternidad con el trabajo. “Creo que una de las cosas que más dificultades trae es la maternidad, a pesar de que tengo tres hijos nunca dejé de hacer cosas, pero trae dificultades”, sostuvo Vanesa cuya tesis doctoral se centró en el estudio de la región Litoral de la Cuenca del Plata. Esto la obligó a viajar a través de Misiones, Chaco, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe. A lo largo de este proceso, estuvo acompañada de su hija mayor, que en ese entonces era una niña. En las expediciones que se realizaban en las islas, Vanesa tenía que caminar el terreno con su hija en brazos.“Eran las vacaciones y tenía que salir con mis hijos, tanto al campo como a las reuniones científicas”, sintetiza sobre la experiencia.

La especialidad de Vanesa es la herpetología, el estudio de serpientes, su diversidad y geografía. Consciente de que se trata de una especie que causa temor, la investigadora asegura que su interés nace a raíz de la función que estos animales cumplen. Al mismo tiempo aclara que en la mayoría de los casos, estos animales no son agresivos ni venenosos. En la provincia de Santa Fe, de las 50 especies que habitan, solo cuatro son venenosas. “Es decir, se trata de buscar los patrones de distribución de las serpientes, ver las áreas donde mayor riqueza de serpientes hay para luego poder conservar las áreas que tienen mayores especies”, describe la investigadora.

En el Litoral coexisten una gran diversidad de serpientes, donde hay casi 100 variedades, mientras que en toda la Argentina hay 137 especies. Además, el río Paraná y el Uruguay tiene especias que únicamente llegan a estas latitudes. “Son áreas muy importantes para conservar teniendo en cuenta los problemas ambientales. — explica Vanesa— Siempre me interesó conocer la diversidad para aplicarla en estrategias de conservación”.

La investigadora destaca que el estudio de la diversidad de los distintos grupos, permite descubrir la función que cada animal cumple en el ecosistema. “Ahí nos damos cuenta de que todos los animales cumplen una función en el ecosistema y que son maravillosos, tienen adaptaciones que son interesantes para conocer”.

El avance de la mujer en las ciencias

En el 2021 las estadísticas brindadas por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación (MINCYT), señalaban que en el país, el 59,5% de las personas que hacen ciencia son mujeres.

Esta tendencia se observa tanto en el ámbito universitario como en la investigación. Vanesa no es ajena a esta realidad, que difiere con la que ella tuvo que atravesar en sus comienzos. “Creo que en los últimos años ha cambiado, por ejemplo cuando entré como becaria no había licencia por maternidad”, ejemplifica. En las primeras etapas de la carrera de investigación, el número de mujeres y hombres se equipara. Las diferencias surgen en los altos cargos de investigación, en donde al día de hoy las mujeres son muy pocas.

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El Instituto Nacional de Limnología (Inali) se fundó en 1962, es el primer instituto del Conicet y hoy funciona en la Ciudad Universitaria de El Pozo.

El Instituto Nacional de Limnología (Inali) se fundó en 1962, es el primer instituto del Conicet y hoy funciona en la Ciudad Universitaria de El Pozo.

La semana pasada Vanesa ganó una beca en subsidios de movilidad con perspectiva de género, el reconocimiento fue otorgado por la provincia de Santa Fe. “Creo que son cambios, oportunidades distintas”, comenta en torno al beneficio

El subsidio se destinará para realizar un trabajo de campo en la región de Chaco Seco en Formosa en conjunto con otras investigadoras de Corrientes.”Va a ser para mí una gran oportunidad y estoy muy contenta de poder hacerlo”, manifestó la investigadora.

Durante décadas el ingreso de las mujeres al mundo de la ciencia estuvo sesgado. “Era un mundo en donde no nos dejaban participar tanto, no era fácil entrar o incorporarse al sistema científico”, recuerda la especialista.

“En mi disciplina, salir al campo era una dificultad y lo sigue siendo. No es lo mismo que vaya un hombre solo al campo a que lo haga una mujer. Creo que en los últimos años han cambiado las oportunidades que tenemos”, reflexiona.

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