En el Vaticano julio es el mes de vacaciones que Jorge Bergoglio nunca se toma desde hace muchos años. Después de la seguidilla de problemas que hicieron impacto en torno al Papa argentino en muy poco tiempo, y que culminaron a fines de junio con la salida de dos cardenales de primera línea del Vaticano, el australiano George Pell y el alemán Gerhard Mueller, circulan versiones y trascendidos sobre un momento de preocupaciones para el pontífice.
El cartelito “Prohibido quejarse”, luce como un respuesta. Abajo del aviso se lee que “los transgresores están sujetos a un síndrome de victimismo con la consecuente disminución del tono del humor y de la capacidad para resolver problemas”.
Con más humor, se advierte a los transgresores que “la sanción es doble si la violación es cometida ante la presencia de niños”.
El mensaje del Papa Francisco sigue a continuación. “Para volverse el mejor de uno mismo hay que concentrarse en las propias potenciales y no en los propios límites. Por lo tanto: dejá de quejarte y actuá para hacer mejor tu vida”.
FUENTE: CLARÍN
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