sábado 15 de enero de 2022
Actualidad Santa Fe | ESI | Educación Sexual Integral

¿Por qué es importante que la provincia tenga una ley de Educación Sexual Integral?

El sistema educativo provincial cuenta con un equipo ESI que trabaja desde 2008. La ley nacional es obligatoria en todo el país. Contar con una norma es situar este nuevo paradigma en la provincia y garantizar su continuidad.

Dos niñas de cinco años conversan. Una de ellas dice: “En el baño me da miedo que alguien abra la puerta sin golpear y me vea la vulva”. La amiga le responde: “¿Qué es la vulva?”. La otra niña insiste: “La vagina, las partes íntimas”. Finalmente, su amiga encuentra el significado: “Ah, la chocha”. La conversación fue registrada por una docente de Educación Sexual Integral (ESI), que la pone en valor. La niña que recibe ESI tiene la posibilidad de hablar del cuerpo y también conoce su derecho a la intimidad.

La ESI es una política pública de la que, muchas veces, se habla sin saber. Es, además, una demanda del movimiento estudiantil, que se moviliza para exigirla. En todo el país está vigente desde 2006, es de aplicación obligatoria y los equipos provinciales tienen una larga trayectoria, iniciada en 2008. Hoy forman parte de la Subsecretaría de Desarrollo Curricular y Formación Docente.

¿Por qué es importante que la provincia de Santa Fe tenga su propia ley de Educación Sexual Integral? Tres veces la Cámara de Diputados de la provincia la aprobó y las mismas veces la Cámara de Senadores la dejó caer. Una vez más, ocurrió este año, con el fin de las sesiones ordinarias. Su autora, la diputada socialista Gisel Mahmud, le pidió al gobernador Omar Perotti que la incluya en el temario de las sesiones extraordinarias.

Si eso no ocurre, la ley –que fue precedida por amplios debates en la Cámara de Diputados– deberá volver a presentarse en la Legislatura. Otra posibilidad es que el año próximo se trate el proyecto que ingresó por la Cámara de Senadores, autoría de Armando Traferri.

Para la coordinadora provincial de ESI, Ximena Frois, la ley es fundamental. “Nosotros tenemos el mejor escenario en esta gestión para desarrollar nuestro trabajo, pero esto no me quita la responsabilidad política de decir que la ley es necesaria. Las, los y les jóvenes están mirando qué hacemos como adultos, que no podemos ponernos a la altura del desarrollo político que ellos nos reclaman. Hoy la ESI, sobre todo, la pide la juventud”, dice la funcionaria, quien considera que “la responsabilidad es política y generacional. No puede ser que después de discutir tres veces en Diputados, no se pueda debatir en Senadores. Y a quiénes no les puedo explicar por qué no se avanza es a les jóvenes”.

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Cuidar el cuerpo, valorar la afectividad, ejercer los derechos, reconocer la perspectiva de género y respetar la diversidad son los cinco ejes sobre los que trabaja la ESI. Frois cuenta lo vivido en un Parlamento Juvenil del Mercosur, donde una adolescente tomó la palabra, contó que nunca había tenido una clase de ESI, que su educación había estado plagada de estereotipos y mandatos de género y que le habían impedido jugar al fútbol. “Pobres mis profesores, que ellos no tuvieron la oportunidad de conocer sus derechos como tuve yo”, terminó su alocución. La ESI ya forma parte de la vida de niñas, niños y adolescentes.

Para Mariela Echarte, que integra la organización feminista Las Pauluzzi, de Rosario, “hay mucho desconocimiento. Fui a hablar al Senado y tuve la sensación de que muchos legisladores ni siquiera habían leído la ley que tenía media sanción. Ni hablemos de los materiales que están en relación a la ley”. Docente de nivel secundario, a Echarte cree que “también existe una postura conservadora” y le preocupa que se siga considerando a “niños, niñas y adolescentes como objetos propiedad de sus padres, cuando deberían verse como sujetos de derecho”.

Para esta docente, la ESI es “una construcción de lo común, para poder apropiarse de los derechos, de los vínculos”. En el nivel terciario, de formación docente, ha tenido alumnas que luego de tomar la materia confesaron que “creían que era otra cosa”. “Hay mucho desconocimiento”, admitió y consideró que “en todos los niveles, el trabajo con las familias es indispensable”.

En el mismo sentido lo plantea Marina Salomón, coordinadora de los equipos de ESI en el sur de la provincia de Santa Fe. “Cuando a las familias se las suma, se les da información, se les da a conocer los materiales con los que trabajamos, los mitos en relación a esta política pública se desvanecen, se desarman, porque entienden claramente de qué se trata”, plantea.

Voto joven Legislatura
La ley provincial de Educación Sexual Integral se votó tres veces en la Cámara de Diputados pero nunca fue tratada por el Senado.

La ley provincial de Educación Sexual Integral se votó tres veces en la Cámara de Diputados pero nunca fue tratada por el Senado.

Para Salomón, muchos de los mitos que circulan en relación con la ESI “están anclados en los temores de las familias de que los hijos o hijas reciban información que no pueden procesar o comprender, cuando en realidad es todo lo contrario. La ESI es apertura, es trabajar siempre desde una perspectiva de derechos humanos, no hay antecedentes de que una docente haya dicho algo inapropiado, que haya promovido prácticas que no correspondan”.

La ESI es más que una materia: es una manera de habitar la escuela. Una apuesta al diálogo y a la construcción colectiva de las posibilidades de cada persona. En una clase de matemática, una maestra puede escuchar alguna frase que discrimina y trabajarla desde la perspectiva de la ESI.

Dolores Covacevich es docente de nivel superior y militante de la ESI. En los espacios de formación docente se trata de una formación “indispensable, porque después son quienes forman al estudiantado, quienes estamos en las aulas”. Subraya la necesidad de tener “espacios específicos y también espacios transversales para trabajar la ESI, con instancias de encuentro, de capacitación, de debate en todas las instituciones y con todos los espacios institucionales”.

Covacevich hace hincapié en la prevención de las violencias, ya que buena parte de los abusos sexuales que se denuncian en la provincia provienen de lo que niñas y niños pueden decir en esos espacios, pero también dice que no se puede reducir a eso. “Es un espacio para tomar la palabra, para conocernos, para hablar de afectividad. Es una oportunidad para la ternura, para el encuentro”, considera.

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Tomar la palabra, que se escuche, habilitar nuevos vínculos, tendrá efectos duraderos. “Una ley provincial propia permite que se adhiera a todos los derechos adquiridos a partir de 2006 (con la ley nacional), situarlos en la provincia y a la vez territorializarlos, en base a las necesidades que vayan surgiendo”, considera Covacevich.

En su experiencia, cuando las y los alumnos del profesorado cursan el seminario de sexualidad humana o de ESI “se nota un cambio grandísimo en la mirada”. “Hay cosas que creemos y tenemos normalizadas, instaladas, como innegables y empiezan a ser cuestionadas”. Como ejemplo, cuenta lo ocurrido en pandemia. “En este tiempo se visibilizaron estos roles y estereotipos que tienen que ver con las formas de ser varones y mujeres, cómo las tareas de cuidado en las estudiantes mujeres tenían un peso, una impronta específica y una sobrecarga. Apareció mucho esto de ‘yo me encargo de la limpieza, pero mi hermano no levanta la mesa’”, relata. Por eso, cree que la ESI es un espacio privilegiado para “interpelar lo cotidiano”.

En ese punto, Salomón insiste en que Santa Fe es una provincia “de avanzada en términos de aplicación de ESI”. “Hay un equipo sostenido durante muchos años, una historia de equipos y personas que lucharon muchísimo. Estamos en un momento histórico oportuno para tener una propia ley que obviamente amplía todo el espectro, no solamente en términos presupuestarios, que es importante porque se estipula una asignación específica”, subraya y también menciona que se crea un consejo consultivo donde están representadas las organizaciones de la sociedad civil y personas expertas. “Quienes trabajamos con la ESI, que estamos en las escuelas, vemos la importancia de tener una ley propia. Le da un lugar importante en la estructura ministerial”, dice Salomón.

Porque la ESI “viene a darle un protagonismo central a la forma en que nos vinculamos”. Y ese es un aprendizaje vital. Por lo mismo, Frois recuerda que es un espacio de prevención de violencias, pero también mucho más. “Tratamos de hablar de derechos, de promoción, de placer”. Militante desde hace años, cree que la ESI “fue una gran revuelta pedagógica, porque implicó revisar todo en la escuela y actualizar al paradigma de derechos humanos en una educación que era más bien reproductora de estereotipos, que hablaba de una sexualidad vinculada al control, al sometimiento”. En su lugar, se plantea hacerle lugar “al placer, el cuerpo como territorio de garantía de derechos, del encuentro con los otros, de lo colectivo y lo comunitario”.

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