miércoles 20 de enero de 2021
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Murió Sharima, la elefanta que seguía encerrada en el clausurado zoológico de Luján

Según un comunicado de Elephant's Helpers Argentina, padecía distintas enfermedades, algunas sin diagnosticar y otras diagnosticadas, pero sin ningún tratamiento. A su vez, solicitaron que la necropsia sea realizada por profesionales idóneos y exigieron conocer los resultados.

Sharima, la elefanta que aún vivía en cautividad en el Zoológico de Luján, clausurado por irregularidades por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, murió el sábado 9 de enero, según denunciaron organizaciones de defensa de los animales. Las mismas aseguraron que padecía distintas enfermedades, algunas sin diagnosticar y otras diagnosticadas, pero sin ningún tratamiento que la ayudara a superarlas.

Polémica y gritos por la muerte de la elefanta "Shamira" del zoo de Luján.

“Durante meses mantuvimos conversaciones con el Sr. Jorge Semino, el dueño del zoo, pero siempre fueron intermitentes y se hizo muy difícil llegar a un acuerdo que permitiera que pudiéramos ingresar con un veterinario independiente, para que pudiera hacerle estudios, guiado por los especialistas del Santuario de Elefantes Brasil (SEB), y tener un diagnóstico preciso. Ante las dificultades en la comunicación, propusimos distintas opciones para comenzar esta evaluación veterinaria, pero ya era demasiado tarde, Sharima no pudo esperar más los tiempos de sus dueños. Cayó a una fosa el día viernes y murió ayer sábado por la tarde”, aseguraron en un comunicado desde el programa Elephant's Helpers Argentina.

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Si bien la noticia todavía no fue confirmada desde el Zoo de Luján, el texto publicado en Facebook aseguró que “llegó a nosotros de manera anónima por personas que merecen nuestra confianza”. También aclaró que hay indicios de que algunas de las enfermedades de Sharima eran zoonóticas (se transmite a humanos), por lo que exigieron conocer los resultados de la necropsia y que la misma sea realizada por profesionales idóneos.

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Sharima murió muy joven, con apenas 25 años de edad. Su breve biografía, según detallan, es “muy triste y cruel”: nacida en 1995 en el Way Kambas Elephant Training Center (centro de “entrenamiento” de elefantes destinados a la industria del ocio y del trabajo de la industria de la madera), fue vendida al Zoo de Ragunan, que la vendió a su vez al Zoo de Luján junto a Arly (quien murió en Luján en Junio de 2015 a la temprana edad de 19 años).

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“La vida que las esperaba en nuestro país fue un calvario: uso de bullhooks, cadenas, explotadas para que el público las montara para dar paseos y sacarse fotos, alquiladas para fiestas, anuncios publicitarios… Es intolerable que la única liberación de esta vida miserable les haya llegado con su muerte. Es intolerable que por años miles y miles de personas hayan sostenido con el pago de sus entradas esta crueldad. Es intolerable que por años este zoo haya sido denunciado y las denuncias se hayan archivado sistemáticamente”, sentenciaron desde Elephant's Helpers.

Por otro lado, exigieron justicia para que “ni un solo animal de ninguna especie” tenga que volver a pasar por esta tortura, y advirtieron: “Estamos convencidas que esto ha llegado a su fin; tras la fuerte determinación política del Ministerio de Ambiente que se ha presentado como querellante, una denuncia penal avanza para poner punto y final a estas prácticas alejadas de la legalidad y la ética”.

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“Con mucho dolor te despedimos gordita, queremos que sepas que no estabas sola, que cada día movíamos todos nuestros contactos para conseguir que nos dejaran entrar para ayudarte. Ya estás en la manada del cielo, de forma horrible y prematura, pero te prometemos seguir luchando desde acá para que esto no le vuelva a pasar a otra elefanta, ni a ningún otro animal. Descansá en paz, te vamos a recordar siempre. Y se hará justicia”, concluyeron.

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