Después de estar en la gala de honor en el teatro Colón, Máxima Zorreguieta, la reina de Holanda, se corrió del protocolo y pasó por una heladería de Recoleta junto a toda su comitiva para disfrutar de un cuartito de helado.
Si bien vino a representar un programa de la ONU sobre finanzas inclusivas, la reina se hizo algunos huecos para su vida social. El miércoles, apenas llegó de Ámsterdam, participó de un encuentro con excompañeras del colegio Northlands, después fue a comer sushi y pasó por el Boating Club de Béccar.
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