El experimento podía salir bien o mal. Pero nunca obtuvieron un resultado como en Chicago, cuando el elegido fue un ignoto joven llamado Thomas Bulvan.
“¡Puedo tocar todas las canciones de Dookie!”, escribió en un cartel. Armstrong lo leyó, lo hizo subir y le dio su guitarra a ver qué tan cierta era la cosa.
No es la primera vez que Green Day sube a sus fanáticos al escenario. Tiempo atrás, en 2011, también subió a un fanático para interpretar otro de los clásicos de la banda: Longview. Ocurrió durante un show en Perú, el chico se llamaba Rodrigo y de regalo se llevó una guitarra. En el caso de Bulvan, no se supo si hubo regalo material, pero cuando terminó la canción se puso a correr y se arrojó al público como un auténtico rockstar.
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