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Actualidad Esteros del Iberá |

Extintos durante 150 años, los guacamayos rojos comienzan a poblar los Esteros del Iberá

La Fundación Rewilding Argentina es la encargada de traer al país nuevamente esta especie, que fue arrasada por los humanos mediante la caza y la destrucción de su hábitat para la agricultura. Marianela Masat, coordinadora del proyecto de reintroducción, contó los detalles.

Luego de 150 años de extinción, los guacamayos rojos comienzan a poblar los cielos de los Esteros del Iberá. La Fundación Rewilding Argentina es la encargada de la reintroducción de esta especie, que fue arrasada por los humanos mediante la caza y la destrucción de su hábitat para la agricultura.

Desde Ituazaingó, Corrientes, Marianela Masat, coordinadora del proyecto de reintroducción del guacamayo rojo en Iberá, contó en diálogo con AIRE que lo más importante es que es una especie que habitaba varias partes de Argentina: estaba en Corrientes, Misiones, Formosa, Chaco. Esta especie era muy perseguida por su plumaje vistoso, y capturado para ser vendido como mascota o para coleccionistas privados de Estados Unidos y Europa.

Pero lo más importante que lo llevó a la extinción es transformación y destrucción de su hábitat. "Para sobrevivir este bicho necesita grandes extensiones de monte nativo, que se destruyó para generar tierras para el cultivo, agricultura y forestales", detalló la activista.

Rewilding: El Camino de Vuelta a la Naturaleza (Extendido)

La Fundación Rewilding Argentina se dio a la tarea de traer estas especies y a otras muy emblemáticas, como el yaguareté, y que son clave para el ecosistema, ya que cumplen con una actividad que es muy importante. En el caso del guacamayo rojo es un dispersor de grandes semillas y frutos a largas distancias, por lo que regeneran bosques. Por eso es tan importante la vuelta a la Argentina.

Como ya no quedaban individuos en estado silvestre con los que pudieran trabajar, empezaron de cero, trajeron individuos que habían vivido toda su vida o parte de su vida en cautiverio encerrados en jaulas. Es por eso que esos animales perdieron la capacidad de sobrevivir en la naturaleza, inclusive no pueden volar grandes distancias, no pueden reconocer frutas nativas ni a sus predadores.

En este contexto, los reentrenan para que aprendan cómo ser salvajes. "Esto implica un entrenamiento de vuelo a grandes distancias, para que reconozca frutas nativas y a los zorros, que son los predadores, les enseñan a escaparse de ellos", dijo Masat.

Antes de liberarlos, los monitorean y les ponen un collar que emite una señal de radio, por lo que con antenas manuales los pueden ir a buscar. "Eso implica caminar grandes distancias, meterse al estero, andar a caballo, en moto, cruzar el agua, andar en kayak, y además subimos a los árboles con equipos de escalada", concluyó.