Uso ilegal de anestesia: especialistas alertan sobre los riesgos del propofol y el fentanilo
La jefa de la cátedra de Farmacología de la UNR advirtió en diálogo con el programa de AIRE Santa Siesta sobre los peligros del consumo recreativo de estas sustancias y el rol clave de los controles en el sistema de salud.
Propofol y fentanilo: dos sustancias médicas altamente controladas que fueron utilizadas con fines recreativos y bajo prácticas peligrosas.
El escándalo por el uso ilegal de drogas anestésicas en Buenos Aires sumó una voz experta desde la región. En una entrevista con el programa Santa Siesta de AIRE, la jefa de la cátedra de Farmacología de la Universidad Nacional de Rosario, Bettina Bongiovani, explicó los riesgos del consumo de propofol y fentanilo fuera del ámbito médico y alertó sobre prácticas que calificó como “sumamente peligrosas”.
La especialista fue consultada a raíz de la investigación que se inició tras la muerte de un anestesista, en un caso que derivó en allanamientos y sospechas sobre el desvío de medicamentos desde el Hospital Italiano de Buenos Aires.
La palabra de una experta: “Son prácticas fuera de todo control”
Durante la entrevista, Bongiovani fue contundente: el uso recreativo de estas sustancias “está fuera de todo control” y resulta aún más grave cuando involucra a profesionales de la salud.
Explicó que tanto el Propofol como el Fentanilo son fármacos de uso estrictamente hospitalario, que requieren monitoreo constante. “No son de fácil acceso ni de fácil aplicación. Se necesita conocimiento específico para administrarlos”, remarcó.
Qué efectos tienen y por qué son peligrosos
La especialista detalló que el propofol es un sedante de acción rápida utilizado en procedimientos médicos, mientras que el fentanilo es un analgésico mucho más potente que la morfina.
El problema aparece cuando se combinan sin control: “Ambas drogas deprimen el sistema respiratorio. Ese efecto se potencia y puede provocar apnea, es decir, que la persona deje de respirar”, explicó.
Alejandro Zalazar anestesista
La muerte de un anestesista destapó una investigación por el uso ilegal de drogas hospitalarias en fiestas clandestinas.
En ese sentido, advirtió que el consumo fuera de un entorno médico puede ser letal: “Sin monitoreo constante, la probabilidad de muerte es extremadamente alta”.
Un problema que también afecta a profesionales
Otro dato que llamó la atención fue el que aportó sobre el ámbito médico a nivel global. Según indicó, existe una mayor predisposición al consumo de este tipo de sustancias dentro de la especialidad de anestesiología.
“Hay estadísticas que hablan de alrededor de un 14% a nivel mundial. Tiene que ver con el acceso a las drogas, la presión laboral y las condiciones de trabajo”, señaló.
La importancia de los controles y la trazabilidad
Bongiovani también destacó el rol de los sistemas de control sobre estos medicamentos, que cuentan con trazabilidad a través de números de serie. “Son drogas controladas. Se puede saber de dónde salieron. Por eso es clave que los hospitales detecten faltantes y actúen rápidamente”, sostuvo.
En esa línea, consideró que situaciones como la investigada dejan en evidencia fallas en los mecanismos de control interno.
Una alerta para el sistema de salud
La entrevista dejó una advertencia clara: el uso indebido de fármacos hospitalarios no solo representa un delito, sino también un riesgo extremo para la vida. “Lo más preocupante es que se invite a personas que no conocen los efectos de estas drogas. El cuadro puede agravarse muchísimo más”, concluyó la especialista.
Mientras la causa judicial avanza, el caso abrió un debate profundo sobre el acceso, control y uso responsable de medicamentos críticos dentro del sistema de salud argentino.