El documento del Vaticano reclama que se creen “las condiciones para una solución negociada, en línea con las indicaciones expresadas en la carta de la Secretaría de Estado del 1 de diciembre de 2016, teniendo en cuenta los grandes sufrimientos del pueblo por las dificultades para procurarse alimentos y medicinas y por la falta de seguridad”.
La declaración de la Santa Sede informa que “el Santo Padre, directamente y a través de la Secretaría de Estado sigue de cerca la situación y sus aspectos humanitarios, sociales, políticos y también espirituales”. Además el Papa “asegura una constante oración para el país y todos los venezolanos, mientras invita a los fieles de todo el mundo a orar intensamente por esta intención”.
La Santa Sede finaliza el documento haciendo “un llamado a toda la sociedad para que sea evitada toda forma de violencia, invitando en particular a las fuerzas de seguridad a abstenerse del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza”.
El llamado del Papa a través de esta declaración podría tener el efecto de que el régimen de Maduro suspendiera la convocatoria de hoy, o que decidiera seguir adelante. En ambos casos estas decisiones tendrán un efecto importante sobre la misma acción del Papa.
Jorge Bergoglio ha sido acusado de mantener un ambiguo silencio respecto a la naturaleza del gobierno de Maduro. Acusan al Papa de no compartir abiertamente la posición de la iglesia venezolana, que caracteriza al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela como “una dictadura totalitaria, marxista, comunista”, que hace meses rechazó las propuestas de salida democrática y humanitaria de la Santa Sede.
FUENTE: CLARÍN
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