En ese sentido, sostuvo: “Nosotros lo que queremos es que hablen, que digan qué hicieron, cómo lo hicieron, a dónde lo hicieron, a quién se lo hicieron, dónde están”.
Además, cuestionó los tiempos de la Justicia y las condiciones de detención de los responsables: “No queremos impunidad biológica, que los juicios tarden tanto que cuando llega la justicia ya no están”.
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El vínculo con su padre: de la infancia a la reconstrucción de la verdad
Uno de los aspectos más duros de su historia es el vínculo con su padre y el proceso de comprensión que atravesó desde la infancia: “Yo a los nueve años pregunté si él había matado. Fue una respuesta positiva y ahí fui llenando los espacios a través de la historia”, relató.
También describió el conflicto que implicaba esa doble dimensión: “Esa persona que estaba festejando con vos su cumpleaños a las cuatro de la tarde, a la mañana tal vez estaba torturando”.
Con el tiempo, explicó, su posicionamiento político fue ocupando ese lugar: “Va ganando tanto terreno mi convicción política que ya no le deja espacio a eso”.
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La masividad del 24 de marzo y la defensa de la memoria en el presente
A su vez, Lederer destacó la masividad de las movilizaciones del 24 de marzo y la vigencia del consenso social en torno al Nunca Más: “Un millón de personas se acercaron a decir que el consenso social del Nunca Más sigue vigente”, afirmó.
También subrayó la importancia de sostener los derechos en el presente: “Hay que defender la memoria y construir un futuro donde podamos ejercer nuestro derecho a la protesta y a la huelga”.
“Lo que quiero transmitir es potencia: todos tenemos herramientas para transformar este mundo desde el lugar que nos toca”, expresó Erika Lederer, en un mensaje que vuelve a poner el foco en la construcción colectiva de memoria, verdad y justicia a 50 años del inicio de la dictadura.