Qué hacer en una escapada a Cerro Viejo: aerosillas, tirolesa y meriendas de altura
El gran imán de este lugar es su aerosilla. En apenas unos minutos, los visitantes ganan altura sin transpirar ni un poco, una ventaja clave si viajás con chicos o simplemente querés contemplar el entorno relajado. A medida que ascendés, la inmensidad del lago y el trazado urbano de Bariloche se despliegan bajo tus pies, regalando una perspectiva única que pocos conocen.
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Cerro Viejo, Bariloche
El sistema de aerosillas facilita el acceso a los sectores más altos de la montaña, permitiendo que personas de todas las edades disfruten de miradores panorámicos.
Una vez arriba, el cerro propone opciones para todos los gustos:
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Senderos de contemplación: caminos cortos y sencillos conectan diferentes miradores. No necesitás equipo técnico ni estado físico de atleta; están diseñados para caminar con el celular en la mano y sacar fotos.
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Dosis de adrenalina: para los que buscan un plus de emoción, el cerro cuenta con una tirolesa que atraviesa el bosque, ideal para romper la calma de la montaña.
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Pausa serrana: en la cumbre, un parador sirve café, sándwiches y el infaltable chocolate caliente. Es el refugio perfecto para merendar mirando la cordillera antes de emprender el regreso.
Logística inteligente: cómo llegar y dónde comer tras la bajada
Lo mejor de este atractivo es su accesibilidad. Al estar ubicado dentro del radio urbano, no necesitás gastar una fortuna en agencias de viajes. Podés llegar en auto en cuestión de minutos bordeando la costa del lago o, si tenés ganas de caminar un poco, podés hacerlo a pie desde los hoteles cercanos (ojo, el último tramo tiene una pendiente que te hace sentir el rigor de la montaña).
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Cerro Viejo, Bariloche (3)
Las chocolaterías del centro barilochense utilizan materias primas locales para elaborar sus productos a la vista, manteniendo una tradición que define la economía de la ciudad.
Si preferís el transporte público, varias líneas de colectivo te dejan muy cerca del acceso. Esta facilidad convierte al cerro en un comodín para sumar a cualquier hora del día sin vueltas ni trámites previos.
Al bajar, la experiencia continúa en el centro de la ciudad. Para completar una jornada económica pero deliciosa, las chocolaterías artesanales ofrecen desde el clásico chocolate en rama hasta bombones frescos.
Además, muchos locales gastronómicos de la zona trabajan con trucha y cordero regional a precios competitivos, permitiendo que disfrutes de la cocina patagónica auténtica sin necesidad de entrar a los restaurantes más caros del Circuito Chico.