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De Avellaneda a la Luna: la médica que busca hacer historia siendo la primera mujer argentina en alunizar

Lorna Evans pasó de los pasillos de la UBA a los laboratorios de la NASA. Con la mira puesta en el programa Artemis, sueña con viajar a la Luna.

El sueño de pisar la Luna suele quedar archivado en la infancia para la mayoría. Sin embargo, para Lorna Evans, nacida en el ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, ese anhelo nunca fue una fantasía, sino una hoja de ruta. Hoy, como médica aeroespacial, se prepara para un hito sin precedentes: convertirse en la primera mujer argentina en integrar el cuerpo de astronautas de la NASA para el programa Artemis.

El motor de la curiosidad: "Preguntá lo que sea"

Hija de un médico y una bibliotecaria, Lorna creció en un ambiente donde la curiosidad no solo se permitía, sino que se fomentaba. Sus padres la impulsaban a buscar respuestas incluso a las preguntas más absurdas.

“Desde muy chica tuve esa pasión por el universo, que también me inculcó mi papá”, recuerdó en una entrevista junto a AIRE. Su infancia estuvo marcada por visitas a aeródromos para ver despegar aviones, maravillada por cómo esas toneladas de metal desafiaban la gravedad. Pero hubo un momento bisagra: al enterarse de que no había astronautas argentinos, la pequeña Lorna sentenció con firmeza: “Entonces, yo voy a ser la primera”.

Lorna Evans, médica en la NASA (2)

El apoyo incondicional y la curiosidad fomentada desde la infancia fueron los pilares de Lorna.

El sacrificio de sus estudios: Pilota antes que médica

Su camino no fue una línea recta ni estuvo alfombrado de facilidades. Mientras cursaba medicina en la UBA, Lorna trabajaba para costearse sus estudios y, paralelamente, las horas de vuelo para su licencia de piloto privado.

“Me crié en una clase media-baja. Tuve que trabajar para mantenerme, pagar los viáticos y los apuntes. Así fue como también pagué mis horas de vuelo; siempre digo que me recibí de piloto antes que de médica”.

Entre sus recuerdos más preciados, destaca que, a pesar de las limitaciones económicas, sus padres le brindaron un capital intangible: la convicción de que el conocimiento es el único bien que nadie puede arrebatar. "No podemos darte viajes de lujo ni ropa de marca, pero nuestro tesoro es la educación", le decían con una emoción que todavía hoy la conmueve.

El poder de la perseverancia y su llegada a la NASA

Tras finalizar sus estudios y graduarse de forma exitosa de medicina y como pilota de avión, Lorna comprendió que el horizonte de la medicina aeroespacial en Argentina —enfocado principalmente en lo comercial y militar— no alcanzaba para cubrir sus ambiciones.

Decidida a ir más allá, se trasladó a Estados Unidos para integrarse a la prestigiosa Mayo Clinic, una organización sin fines de lucro y dedicada a la práctica de la medicina, la educación y la investigación, donde se desempeñó como investigadora en cirugía robótica.

Pero ni la distancia ni los desafíos técnicos la desviaron de su norte: la NASA. El camino no fue sencillo; fue rechazada cuatro veces. Sin embargo, lejos de rendirse y respaldada por sus mentores, persistió hasta que, en su quinto intento, las puertas. "Fue un sueño hecho realidad, no lo podía creer", recordó.

Lorna Evans, médica en la NASA (3)

Luego de cuatro rechazos, Lorna logró ingresar a la agencia espacial en su quinto intento. "Fue un sueño hecho realidad", recuerda sobre el momento en que las puertas de la NASA finalmente se abrieron.

Una vez dentro, Lorna logró trabajar en dos investigaciones con la NASA y estudiar medicina aeroespacial, especificamente la medicina espacial, un campo que define como su mayor pasión y donde vuelca todo su conocimiento. Hoy, colabora en dos proyectos críticos para la supervivencia humana en el espacio:

  • Monitoreo de CO2: Analiza cómo el dióxido de carbono afecta la salud de los tripulantes en la Estación Espacial Internacional (EEI).
  • Nutrición Espacial: Investiga dietas basadas en plantas para misiones de larga duración.

¿Qué es la medicina aeroespacial?

Es una rama ultraespecializada que estudia cómo el cuerpo humano reacciona a condiciones extremas. Un médico aeroespacial no solo cuida la salud general, sino que entiende cómo afectan las fuerzas G, la microgravedad y los estresores ambientales (como la hipoxia) al rendimiento de pilotos y astronautas.

El futuro de Lorna Evans: Artemis y el legado latino

Lorna no solo mira hacia arriba; también mira hacia los costados. Para abrir camino a otros profesionales de la región y a jóvenes apasionados por el espacio, fundó la Asociación Latinoamericana de Medicina Aeroespacial, Ingeniería y Biotecnología (AIMA), para apoyar y motivar a todos los interesados en la exploracion espacial.

Lorna Evans, médica en la NASA (4)

A través de AIMA, Lorna busca inspirar a las nuevas generaciones de científicos latinoamericanos, demostrando que la educación y el esfuerzo son las herramientas clave para alcanzar las estrellas.

Tras consolidarse en la NASA, participó en el programa HERA (Human Exploration Research Analog), una simulación de aislamiento que emula misiones de larga duración. Ahora, su mirada está fija en 2028, el año en que buscará ser seleccionada oficialmente para el programa Artemis. Esta ambiciosa misión no solo planea el regreso de la humanidad a la Luna, sino establecer una base sostenible que sirva para el próximo gran viaje: la llegada a Marte.

Entre lágrimas, Lorna procesa el choque emocional de su recorrido: desde los miedos por lo desconocido en sus inicios hasta su realidad actual en la NASA. Para ella, cada momento de estrés y soledad fue el precio necesario para alcanzar su sueño.

"Emociona mucho ver de dónde uno salió y hasta dónde llegó; siento que tenía que pasar por todo eso para hoy poder disfrutar de lo que más amo", reflexiona con la voz quebrada por el orgullo.

De Avellaneda al espacio profundo, la historia de Lorna Evans demuestra que, con la educación publica como bandera y la persistencia como combustible, no existen techos, ni siquiera el de la atmósfera.

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