Recoleta: la espeluznante confesión del peluquero antes de matar a su compañero de un disparo en la cabeza
Abel Guzmán, el asesino de su compañero en la peluquería de Recoleta, había revelado algo escalofriante a una cajera de un supermercado antes de cometer el crimen.
Abel Guzmán, identificado como culpable del asesinato en la peluquería de Recoleta, en Buenos Aires, había tenido una inquietante conversación con la cajera de un supermercado cercano poco antes de dispararle en la cabeza a Gabriel Medina, su compañero.
Cuando la joven indagó sobre el motivo detrás de su reciente cambio de look (esa mañana, Guzmán se había afeitado completamente la cabeza), él contestó: “Es porque voy a matar a alguien”. La empleada compartió esta revelación durante una conversación con Clarín, donde añadió: “Pensé que lo decía en chiste. ¿Quién podría pensar que lo decía en serio?”
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El asesinato se produjo luego de una discusión dentro de una peluquería. Abel Guzmán extrajo un arma y disparó en la cabeza a su compañero, Gabriel Medina. Tras el acto, el agresor huyó del lugar a través de una ventana.
Quién es Abel Guzmán, el sujeto detrás del homicidio en una peluquería de Recoleta
Abel Guzmán, reconocido en el ámbito de las peluquerías, se destacó por su especialización en tratamientos de keratina, habilidad que afinó a lo largo de más de siete años trabajando en el establecimiento de Facundo Verdini, situado en Beruti al 3000, en el corazón de Recoleta.
A pesar de contar con su propia cartera de clientes, Guzmán era considerado una persona solitaria y introvertida, en marcado contraste con Gabriel Medina, quien era conocido por su extroversión y sociabilidad. Según relatan compañeros de trabajo, existía una tensión palpable entre ambos, exacerbada por rivalidades y diferencias personales vinculadas al manejo de la clientela.
Qué dijo el abogado de la peluquería Verdini de Recoleta
Cristian Benítez, el abogado del propietario de la peluquería Verdini de Recoleta, declaró que no hubo "inconvenientes, peleas ni discusiones" que prefiguraran la tragedia. "Podría haber sido un tema de egos", sugirió.
"Habían concluido su jornada laboral y eran las únicas cinco personas presentes. Se reunieron para relajarse y luego cerrar el local", detalló el abogado.
Conmocionado por lo sucedido y con pocas certezas, añadió: "Por lo que se ve en las imágenes, entiendo que había algún tipo de resentimiento entre ellos y aprovechó ese momento para desatar la ira. No encontramos otra explicación".
"No se trataba de una reunión laboral, sino simplemente de matar el tiempo hasta poder cerrar", reconstruyó Benítez. Según su testimonio, Medina estaba hablando sobre una fiesta a la que había asistido cuando, de repente, Abel Guzmán sacó un arma, le disparó a sangre fría y escapó por una ventana.
También confirmó que ambos, tanto él como la víctima, eran coloristas y especuló sobre la posibilidad de que esto fuera el desencadenante del conflicto. "Podría tratarse de un tema de egos o asuntos personales debido a que desempeñaban la misma función", agregó.
