La ricota aporta una suavidad increíble a las albóndigas, reteniendo la humedad sin hacer que pierdan su forma. Además, su sabor suave combina perfectamente con la carne y las especias, realzando el conjunto sin opacarlo.
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Cómo preparar albóndigas con ricota
Ingredientes:
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500 g de carne picada
150 g de ricota
1 huevo
1 diente de ajo picado
2 cucharadas de perejil fresco picado
Sal y pimienta a gusto
1/2 cucharadita de orégano
2 cucharadas de queso parmesano rallado (opcional)
Aceite de oliva para dorar
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Para que las albóndigas salgan más jugosas se le debe agregar ricota.
Paso a paso:
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En un bol grande, mezclá la carne picada con la ricota, el huevo, el ajo picado, el perejil, la sal, la pimienta y el orégano. Si querés un extra de sabor, añadí el queso parmesano rallado.
Mezclá bien hasta que todos los ingredientes estén integrados.
Con las manos ligeramente humedecidas, tomá porciones de la mezcla y formá bolas pequeñas.
Colocalas en un plato o bandeja mientras terminas de formarlas todas.
Calentá un poco de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Dorá las albóndigas asegurándote de girarlas con cuidado para que queden bien selladas.
Una vez cocidas, servilas calientes acompañadas de tu guarnición favorita, como pasta, arroz o una ensalada fresca.
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Este sencillo truco con ricota te permitirá disfrutar de albóndigas más jugosas y llenas de sabor sin necesidad de pan rallado ni avena.