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El tiramisú del chef Jordi Cruz: el truco de las 12 yemas para lograr la crema más firme y deliciosa

Jordi Cruz enseñó su receta de tiramisú: sin marsala, con café moka puro y el truco del batido para que nunca salga aguado.

Para Jordi Cruz, el error que arruina cualquier tiramisú es el exceso de líquidos innecesarios. Su versión contemporánea elimina el vino marsala y el almíbar para dejar que el café moka intenso sea el único protagonista. El verdadero truco de experto reside en la emulsión de las 12 yemas con el azúcar: un batido de alta velocidad que crea una base aireada antes de incorporar el mascarpone.

Este proceso asegura que la crema sea densa y sostenga el peso de las vainillas sin colapsar, evitando ese resultado "aguado" que suele frustrar a los cocineros principiantes.

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Paso a paso: la técnica de Jordi Cruz para un tiramisú perfecto

Para lograr este "hit" de la pastelería, seguí los 10 pasos fundamentales del chef:

  • Café moka puro: prepará un café bien fuerte y enfrialo sobre hielo. No agregues nada más; buscamos el sabor crudo del grano.
  • El batido de las 12 yemas: batí las yemas con 350 g de azúcar por 4 minutos hasta que la mezcla triplique su volumen y se vea blanquecina.
  • Integración del mascarpone: sumá 1 kg de queso mascarpone. Empezá suave y subí al máximo por 5 minutos hasta lograr una densidad casi de "mousse" firme.
  • Armado estratégico: usá una manga para distribuir capas parejas. El truco de Jordi es empezar con una capa fina de crema en la base antes de poner las vainillas; esto sella el postre y evita que el café se filtre al fondo.
  • El reposo sagrado: cubrí con papel manteca y llevá a la heladera entre 8 y 12 horas. Sin este frío, las capas no se asientan y el corte no será limpio.
Embed - Tiramisú contemporáneo

El toque final: chocolate y textura

Al igual que las recetas de Osvaldo Gross o los consejos de Joan Roca, esta versión destaca por la precisión. Recién antes de servir, se espolvorea el chocolate amargo para que no se humedezca. El resultado es un postre con estructura, donde las vainillas (mojadas solo 3 segundos en el café) mantienen su forma y la crema de yemas envuelve el paladar. Es una receta noble, económica en sus ingredientes pero millonaria en técnica, ideal para quienes buscan el "lifestyle" de la alta cocina en su propia casa.

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