El chipá tradicional, aunque delicioso, suele ser una preparación alta en carbohidratos debido a su base de fécula de mandioca. Sin embargo, esta nueva versión proteica logra elevar la calidad nutricional del plato sin alterar la textura elástica y el aroma a queso que tanto nos gusta. Al incorporar proteína de suero (Whey Protein) y yogurt griego, se obtiene una masa con mejor estructura y un aporte proteico superior, ideal para acompañar el café o el mate de la tarde.
Ingredientes y el paso a paso para lograr 15 unidades
La clave para que el chipá no quede duro es el equilibrio de los líquidos. Estas son las entidades principales para que la receta sea un éxito:
Base seca: 200 g de fécula de mandioca y 50 g de proteína de suero hidrolizada (natural).
Mezcla de quesos: 180 g de queso semiduro (pategrás o tybo) y 40 g de parmesano.
Húmedos: 1 huevo, 1 cucharada de yogurt griego natural y entre 70 y 90 ml de leche.
El boniato le da un toque único a este chipá vegano que te encantará.
Chipá proteico: la receta que se hace en 7 pasos y salen 15 unidades
Paso a paso
Integrá la fécula con la proteína y la sal en un bol grande evitando que queden grumos.
Sumá los quesos rallados y mezclá bien para que el sabor sea uniforme en toda la masa.
Agregá el huevo y el yogurt griego. Empezá a amasar mientras sumás la leche de a chorritos. La masa debe quedar húmeda y maleable; si se quiebra, le falta líquido.
Formá 15 bolitas parejas y colocalas en una placa a 180 °C durante 12 a 15 minutos. Deben inflarse y quedar apenas doradas en la superficie.
Para disfrutar de la mejor experiencia, lo ideal es consumirlos recién hechos, cuando el queso está fundido y la miga tierna. Si te sobran, podés guardarlos en un recipiente hermético y darles un golpe de calor en la airfryer o el horno por 3 minutos para recuperar su textura original. Un gran truco es freezar las bolitas crudas; así, podés hornearlas directamente cuando tengas antojo de algo rico y saludable.