“El helado se derrite bastante rápidamente a temperatura ambiente y la mezcla líquida, azucarada y lechosa es un caldo de cultivo perfecto para bacterias como la Listeria”, indicó el médico Amreen Bashir en The Conversation.
La baja temperatura del freezer no elimina las posibles bacterias que pueden aparecer una vez el postre está derretido por lo que, al volver a consumirlo, podés intoxicarte y sufrir náuseas, vómitos y diarrea, entre otros, entre otros síntomas.
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Hay algunas señales para saber si un helado que compramos se derritió y lo volvieron a congelar. Debemos fijarnos en la textura:
– Es más firme y más chica porque perdió todas las burbujas de aire que lo hacían más esponjoso.
– El helado se ve más granulado y cristalizado.
– El envoltorio podría estar pegajoso y congelado producto de cuando el helado se fundió y causó condensación.