A 36 años de la caída del muro de Berlín: cuando una ciudad unificada abrió un nuevo capítulo en la historia mundial
A 36 años de la caída del muro de Berlín, AIRE dialogó con expertos en historia para pensar sobre este momento crucial e intentar entender cómo aún reverbera en el mundo de hoy.
La caída del Muro de Berlín (Mauerfall, en alemán) ocurrió el 9 de noviembre de 1989.
Este 9 de noviembre se cumplieron 36 años de la caída del Muro de Berlín, sucedida en 1989. El aniversario de este hito histórico nos lleva a revisar las condiciones en las que ocurrió y las consecuencias que dejó, invitándonos a pensar sobre el mundo de hoy.
Por este motivo, AIRE dialogó con Natacha Bacolla (IHUCSO-CONICET, UNL, UNR) y con Luciano Alonso (UNL-CONICET) para ahondar sobre este acontecimiento que dejó su marca en la historia no solo de Alemania sino del mundo.
El muro de Berlín: el símbolo de una época
La Segunda Guerra Mundial alumbró el nacimiento de una alianza entre Estados Unidos y la Unión Soviética. La tensión entre estas dos potencias, sin embargo, se volvió insostenible hacia el final del conflicto. Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó dividida en diferentes zonas de ocupación, demarcadas por la influencia de Estados Unidos o de la Unión Soviética. “Entre 1946 y 1948 esas tensiones se acrecentaron y supusieron una lucha por la incidencia en la geopolítica mundial”, explica Luciano Alonso. Esto dio comienzo al conflicto conocido como Guerra Fría.
ud esta dejando el lado oeste de alemania
"¡Atención! Usted ahora deja Berlín occidental", en la puerta de Brandeburgo.
Archivos Estatales de Berlín
“En 1949 las zonas ocupadas por EE.UU., Gran Bretaña y Francia se unieron en una República Federal Alemana (RFA, en el oeste) y la zona soviética se transformó en la República Democrática Alemana (RDA, en el este). La ciudad de Berlín también quedó dividida entre esos dos Estados”.
Allí se alzó el muro de Berlín, también conocido como la “Cortina de Hierro”. “El Muro de Berlín fue una construcción levantada en 1961 por el gobierno de la República Democrática Alemana (RDA) para frenar la migración masiva hacia la República Federal Alemana (RFA)”, explica Bacolla .
El objetivo de este muro estaba claro: evitar que los ciudadanos escaparan hacia la RFA. “Antes de su construcción, millones de personas habían cruzado al oeste en busca de mayores libertades políticas y mejores condiciones de vida, lo que ponía en riesgo la estabilidad del régimen socialista. El muro combinaba hormigón, alambrados, torres de vigilancia y un “pasillo de la muerte” vigilado por tropas fronterizas”, agrega.
gente cruzando el muro
Luego de la caída del muro de Berlín, miles de personas cruzaron la línea que dividía a la ciudad en dos.
Robert Wallis/Corbis, via Getty Images
Sin embargo, el muro de Berlín fue mucho más que eso. Por casi treinta años, el muro fue el símbolo concreto de la división mundial de la Guerra Fría, la propia encarnación de la fractura entre dos sistemas políticos irreconciliables: el capitalismo y el socialismo. En términos puramente humanos, además, era el recordatorio de la separación permanente entre las personas que quedaron relegadas cada una a su lado del muro.
De qué hablamos cuando hablamos de “la caída del muro de Berlín”
El 9 de noviembre de 1989, el muro que separaba Berlín en dos cayó. “Ante la presión ciudadana y el colapso económico de la RDA, el gobierno anunció la apertura de los pasos fronterizos. Miles de personas se agolparon en los puntos de control y, en un ambiente festivo e irrepetible, cruzaron libremente por primera vez en décadas”, explica Natacha Bacolla.
hermanos se reunen muro de berlin
Dos hermanos se reencontraron en 1963, cuando por primera vez se permitió a los berlineses occidentales cruzar al Este para pasar la Navidad con sus familiares.
Ian Berry/Magnum Photos
Así, no solo llegó el fin del “orden bipolar que había marcado la política internacional desde 1945”, como dice Bacolla, sino que también comenzó un nuevo ciclo histórico que “supuso entre 1989 y 1991 no solo la salida del bloque y la occidentalización de los países del este como Checoslovaquia, Polonia, Hungría, etcétera, sino también el fin de la propia URSS y su reemplazo por países de economía capitalista como Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Lituania, etcétera”, agrega Alonso.
A la caída del muro le siguió la reunificación alemana. A pesar de que este proceso se consolidó para 1990, según Natacha “aún persisten brechas entre el este y el oeste en términos de salarios, oportunidades laborales y desarrollo económico”.
Asimismo, la caída del muro marcó el inicio de un proceso que luego sería conocido como globalización, “una nueva etapa en la articulación de la economía, la información, la política y la cultura a nivel mundial”, remarca Alonso.
guardias berlin oriental
Guardias de Alemania oriental observan un trozo derrumbado del muro de Berlín.
Associated Press/Lionel Cironneau
La caída del muro de Berlín tiene un lugar central en el relato nacional alemán. Es el punto en su historia en el que un pueblo dividido pudo unificarse y donde libertades perdidas fueron recuperadas. Sin embargo, tanto Bacolla como Alonso recalcan que este es un tema complejo con matices, donde no existe realmente una memoria uniforme. “Para algunos ciudadanos del este, la reunificación significó pérdida de seguridad social, identidad y estabilidad laboral”, explica Natacha Bacolla. “En todas las sociedades las memorias colectivas respecto de cualquier acontecimiento son muy variadas”, concluye Luciano Alonso.
Los muros invisibles que separan el mundo de hoy
Sí, el muro de Berlín ya no existe. Sin embargo, el mundo de hoy está profundamente dividido por muros visibles e invisibles.
Como se mencionó anteriormente, la división entre este y oeste en Alemania aún reverbera en ese país. “Estos factores alimentan percepciones de ciudadanía de “segunda categoría” y un distanciamiento respecto de las instituciones federales y los partidos tradicionales. Son fronteras simbólicas que no se ven, pero estructuran experiencias distintas sobre pertenencia, movilidad social y confianza en la democracia”, explica Bacolla.
niños jugando en el muro de berlín
Niños juegan al fútbol en el muro de Berlín.
Thomas Hoepker/Magnum Photos
Este ecosistema social termina siendo propicio para el avance de la extrema derecha, donde partidos como Alternative für Deutschland (Alternativa para Alemania, conocido también como AfD) capitalizan “el malestar en regiones donde la reunificación dejó frustraciones no resueltas y donde la desconfianza hacia la política nacional es mayor”, agrega Bacolla. “También explotan tensiones culturales asociadas a la inmigración y al cambio demográfico, amplificando discursos que presentan a ciertos grupos como “otros” o “amenazas”, continúa.
Sin embargo, es importante recordar que aun en el mundo de hoy existen muros perfectamente visibles que resultan mucho más infranqueables que el de Berlín, y se utilizan, como mencionaba Natacha Bacolla previamente, para marcar un límite claro entre un "ellos" y un "nosotros", donde los “indeseables” quedan afuera.
“La frontera que separa las dos Coreas, el muro entre Estados Unidos y México y los dispositivos de separación entre Israel y Gaza son algunos de los muros concretos de hoy”, enumera Alonso.
Reverberaciones contemporáneas y la importancia de la memoria
La caída del muro de Berlín y todo lo que este hito histórico conlleva parece más vigente que nunca en una sociedad profundamente marcada por la rivalidad entre dos facciones. “En Europa, la referencia al muro aparece cuando se discute sobre integración, nacionalismo o la relación entre Estados de la Unión Europa y sus vecinos orientales”, explica Natacha Bacolla.
el lado oeste de berlin
"¡Viva el marxismo y el leninismo!" en Berlín oriental.
Harald Hauswald/Ostkreuz
Sin embargo, la caída del muro de Berlín es un evento multifacético y recuerda, principalmente, que “las divisiones rígidas nunca son sostenibles a largo plazo”, agrega.
El muro de Berlín y su eventual caída nos dejan en claro que la sociedad puede lograr transformaciones profundas gracias a la persistencia, subrayando el poder civil en contextos autoritarios. “El muro no cayó por un acto bélico, sino por la movilización ciudadana, la fatiga del régimen y la apertura gradual impulsada desde abajo”, recalca Bacolla.
natacha bacolla
Natacha Bacolla es Investigadora de CONICET (con sede en IHUCSO), profesora titular en el área de historia europea contemporánea del departamento de Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL y profesora titular en la cátedra Problemas de historia política contemporánea de la Escuela de Ciencia Política de la Facultad de Ciencia Política y RRII de la UNR.
Sin embargo, “la caída del Muro se ha convertido en gran medida en un acontecimiento simbólico movilizado por algunos sectores en la lucha política, especialmente las ultraderechas”, explica Alonso. Los discursos revisionistas que parecen cobrar cada vez más fuerza intentan erosionar “consensos establecidos, cuestionando hechos documentados y sembrando dudas sobre los fundamentos mismos de la memoria democrática”, advierte Natacha.
“Su fuerza proviene de un clima de polarización, de la circulación masiva de desinformación y del desgaste de las instituciones tradicionales como mediadoras del sentido histórico”, agrega. Así, partidos de ultraderecha utilizan esta reinterpretación del pasado para justificar sus ideales autoritarios y excluyentes. Si se revisa o edita el sentido de los hechos históricos, los aprendizajes pueden ser tergiversados.
Sin embargo, las huellas del muro reverberan en la sociedad de hoy, en Alemania y en el mundo, dejando en claro que “las divisiones políticas extremas generan fracturas que pueden durar generaciones. Requieren tiempo, inversión, memoria crítica y políticas inclusivas para ser reparadas”, agrega Natacha Bacolla.
luciano alonso historia
Luciano Alonso es profesor de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral e investigador del Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales del Litoral (UNL-CONICET).
Por estos motivos es más urgente que nunca hacer hincapié en la educación histórica, en preservar la memoria y en promover espacios de discusión para no perder terreno ante las manipulaciones del pasado y cuidar los ideales de la democracia en la sociedad de hoy.
“La caída del muro invita a pensar en la cooperación internacional, en la importancia de las libertades democráticas y en el valor de construir puentes en lugar de barreras”, resume Bacolla.