La albahaca es una de lasplantas favoritas en la cocina argentina. Crece rápido, perfuma el ambiente y le da un toque especial a cualquier plato. Pero hay un problema que se repite: muchas veces se espiga, florece y empieza a perder hojas, justo cuando más la necesitás.
El error más común es dejar que la planta crezca sin control. Cuando la albahaca florece, toda su energía se va a la flor y deja de producir esas hojas verdes y frescas que tanto usamos para el pesto o la ensalada caprese.
El truco casero para que la albahaca no se espigue
La clave está en la poda regular. Con una tijera limpia, cortá los tallos por encima del segundo o tercer par de hojas. Así, la planta se obliga a ramificarse y crecer más compacta.
AlbahacaAmarilla
La albahaca tiene muchas funciones.
Este truco es simple pero efectivo: cada 10 a 15 días, repetí la poda y vas a notar cómo la albahaca se pone cada vez más frondosa y llena de hojas nuevas.