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Cómo hacer para que la albahaca crezca frondosa y no se espigue

Con una poda sencilla y algunos cuidados, tu planta puede durar mucho más y convertirse en la estrella de tu cocina.

La albahaca es una de las plantas favoritas en la cocina argentina. Crece rápido, perfuma el ambiente y le da un toque especial a cualquier plato. Pero hay un problema que se repite: muchas veces se espiga, florece y empieza a perder hojas, justo cuando más la necesitás.

El error más común es dejar que la planta crezca sin control. Cuando la albahaca florece, toda su energía se va a la flor y deja de producir esas hojas verdes y frescas que tanto usamos para el pesto o la ensalada caprese.

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El truco casero para que la albahaca no se espigue

La clave está en la poda regular. Con una tijera limpia, cortá los tallos por encima del segundo o tercer par de hojas. Así, la planta se obliga a ramificarse y crecer más compacta.

AlbahacaAmarilla

La albahaca tiene muchas funciones.

Este truco es simple pero efectivo: cada 10 a 15 días, repetí la poda y vas a notar cómo la albahaca se pone cada vez más frondosa y llena de hojas nuevas.

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Cuidados básicos para una albahaca sana

  • Sol directo suave: lo ideal es que reciba luz de mañana o de tarde, evitando el sol fuerte del mediodía.
  • Riego frecuente, pero sin encharcar: la tierra debe estar húmeda, pero nunca empapada.
  • No dejes que florezca: apenas veas que empieza a sacar flores, cortalas. Así la planta sigue enfocada en producir hojas.

Con estos pasos simples, tu albahaca va a durar mucho más tiempo y siempre vas a tener hojas frescas a mano para tus recetas.

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