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Julieta Poggio habló de su "adicción" y sorprendió con su sinceridad

La ex Gran Hermano, Julieta Poggio, habló de su "adicción" y explicó cómo influye en su rutina y en sus vínculos cotidianos.

Julieta Poggio volvió a quedar en el centro de la escena tras una confesión tan inesperada como descontracturada: su “adicción” al chisme. La ex participante de Gran Hermano lo contó en una entrevista y no dudó en exponer ese rasgo de su personalidad con total naturalidad.

Julieta Poggio reveló su adicción al chisme y contó cómo la vive en su día a día

Lejos de mostrarse incómoda, la influencer asumió esa característica como parte de su forma de ser e incluso la relató con humor, mientras sus compañeros sumaban anécdotas que la dejaban en evidencia.

“Puedo estar desde la 1 hasta las 6 de la mañana chismeando”, contó. Durante la charla, Poggio explicó que su interés por el chisme no se limita al mundo del espectáculo, sino que abarca cualquier historia que despierte su curiosidad. También aclaró que ese hábito no tiene una intención negativa ni busca criticar destructivamente.

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Contó que puede pasar horas hablando con amigos sobre distintas situaciones y que ese hábito forma parte de su rutina cotidiana. Incluso, reconoció que suele interesarse por historias ajenas, como conflictos de personas cercanas o relatos que escucha a través de su entorno. “Me interesa todo”, dejó en claro.

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue su dificultad para guardar secretos. Según relató, cuando se entera de algo siente la necesidad inmediata de compartirlo con su círculo más cercano. Esa urgencia por contar lo que sabe es, según ella misma describió, casi automática y forma parte de su personalidad.

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La influencer afirmó que respeta los secretos cuando le piden confidencialidad.

El límite que sí respeta

A pesar de esa tendencia, Poggio marcó una diferencia clara: aseguró que respeta los pedidos de confidencialidad. En ese sentido, explicó que distingue entre el chisme cotidiano y aquellas situaciones que requieren cuidado, y que cuando alguien le pide discreción, cumple con ese acuerdo.

El momento también tuvo lugar para el humor. Sus compañeros señalaron que incluso en situaciones laborales suele estar atenta a lo que ocurre a su alrededor, algo que ella no negó y que atribuyó simplemente al disfrute de “chusmear”.

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