A los 52 años, cubierto de lanolina -una grasa de origen animal- para proteger la piel y después de 75 horas y 18 minutos, Pedro Candioti logró llegar al frente de la cancha de River para cumplir con su meta. Hizo historia, inmortalizó su apellido y el de su familia.
En Aire de Santa Fe, su nieto Carlos habló sobre la proeza de su abuelo y brindó más detalles de cómo fue que logró semejante hazaña que incluso hoy es difícil que se vuelva a repetir.
"Era famoso por las horas que se la pasaba entrenando, a la mañana. Era un ídolo popular. Era mucha gente que le demostraba su admiración", recuerda el nieto del Tiburón de El Quillá que este martes celebra otro aniversario de uno de los hitos más relevantes de la historia del deporte nacional.
"Siempre fue un luchador", agregó Carlos con Luis Mino en Aire de Santa Fe.
Nota con Carlos Candioti
Carlos Candioti, nieto de Pedro, el Tiburón de El Quillá