Artemis II: por qué la humanidad vuelve a la Luna y cuál es el rol clave de Argentina
La astrónoma Mónica Oddone dialogó con AIRE, explicó los objetivos de la nueva misión tripulada de la NASA, a más de 50 años del Apolo 17, y destacó la participación argentina con tecnología propia.
La misión no aterrizará en la Luna, sino que evaluará el rendimiento humano y tecnológico en órbita lunar.
A más de cinco décadas del último viaje tripulado a la Luna, la misiónArtemis II vuelve a poner al satélite en el centro de la escena científica y tecnológica. En diálogo con el programa 6AM de AIRE, la astrónoma Mónica Oddone, docente e investigadora del Observatorio Astronómico de Córdoba, explicó por qué este nuevo intento marca un punto de inflexión y cuáles son los desafíos que enfrenta la humanidad en su camino hacia el espacio profundo.
“El último vuelo tripulado fue el Apolo 17 en 1972. Desde entonces, las prioridades cambiaron y hoy el foco está en volver a la Luna como paso previo para llegar a Marte ”, señaló Oddone. Según detalló, el regreso no responde solo a una cuestión simbólica, sino a la necesidad de desarrollar nuevas tecnologías que permitan sostener misiones de larga duración y, eventualmente, establecer bases fuera de la Tierra.
A diferencia de las misiones históricas, Artemis II no aterrizará en la superficie lunar. Su objetivo principal será orbitar la Luna y poner a prueba tanto la nave como las condiciones físicas de los astronautas en un entorno de microgravedad durante casi diez días. “Se busca evaluar cómo responde el cuerpo humano, cómo funcionan los sistemas y qué ajustes serán necesarios para futuras misiones”, explicó.
Uno de los hitos más destacados será la posibilidad de que, por primera vez, astronautas observen directamente la cara oculta de la Luna. Aunque ya fue explorada por sondas, nunca antes había sido vista en persona por seres humanos. Oddone aclaró que este fenómeno se debe a un efecto de sincronización: la Luna tarda lo mismo en rotar sobre su eje que en orbitar la Tierra, lo que impide ver su otro lado desde nuestro planeta.
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El aporte argentino en la misión Artemis II
En este contexto, Argentina también tendrá un papel relevante. El país fue seleccionado entre más de 50 participantes internacionales para integrar la misión con el microsatélite Atenea, un dispositivo de apenas 30 por 20 centímetros. “Es un desafío tecnológico enorme. Va a medir radiación de baja intensidad y también permitirá evaluar sistemas de comunicación a grandes distancias”, indicó la especialista.
La información recolectada será enviada a estaciones terrestres ubicadas en Córdoba y Tierra del Fuego, lo que también implica un avance en infraestructura científica nacional. Estos datos serán fundamentales para futuras misiones que busquen instalar bases en la Luna o incluso avanzar hacia Marte.
El futuro: bases en la Luna y el salto a Marte
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Los cuatro astronautas que viajarán a la Luna este 2026.
NASA
“Pensar en una colonia implica resolver múltiples problemas: desde la falta de atmósfera y las bajas temperaturas, hasta la radiación solar y la producción de alimentos”, explicó Oddone. En ese sentido, consideró que una base lunar podría funcionar como escala intermedia para misiones más ambiciosas.
Sobre los tiempos, estimó que podría haber intentos de establecer estructuras en la Luna hacia 2028, aunque aclaró que inicialmente serían estaciones temporales o automatizadas. “Todo depende del desarrollo tecnológico y de cómo se resuelvan los desafíos que hoy están en etapa experimental”, afirmó.
Finalmente, Oddone destacó que cada avance en la exploración espacial no solo amplía el conocimiento científico, sino que también impacta en la vida cotidiana. “Las mejoras en tecnología y en observación nos permiten descubrir nuevos objetos, como exoplanetas, y entender mejor el universo. Todo eso, a largo plazo, también beneficia a la sociedad”, concluyó.