El escándalo en torno a la familia deAgostina Páez sumó un nuevo capítulo en Santiago del Estero. A menos de un día del regreso de la joven abogada al país tras su detención en Brasil, su padre, el empresario Mariano Páez, fue filmado en un bar realizando gestos racistas y pronunciando polémicas declaraciones.
Filman al padre de Agostina Páez haciendo gestos racistas
Las imágenes, registradas por un testigo y difundidas por el medio local Info del Estero, corresponden a una salida nocturna en un reconocido bar del centro santiagueño. En el video se observa al hombre gritando e imitando gestos de un mono, similares a los que derivaron en la imputación de su hija por injuria racial en Brasil.
Según trascendió, Mariano Páez asistió al lugar junto a su pareja, quien tiempo atrás lo había denunciado por violencia de género. Durante la noche, protagonizó una escena que rápidamente se viralizó.
Además, se conoció una segunda grabación en la que el empresario asegura haber pagado la multa de 18.000 dólares que debió afrontar su hija en Brasil, y remarca que no recibió asistencia estatal. En ese mismo registro, también lanza fuertes críticas: expresa sentir “asco” por el Estado y se autodefine con frases provocadoras.
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La respuesta de Agostina Páez
Tras la difusión de los videos, Agostina Páez publicó un mensaje en sus redes sociales en el que se desligó de lo ocurrido. La joven calificó las imágenes como “lamentables” y expresó su rechazo a las conductas de su padre.
En su mensaje, recordó que ya asumió su responsabilidad por el episodio ocurrido en Brasil, pidió disculpas y enfrentó las consecuencias judiciales. En ese sentido, remarcó que solo puede responder por sus propios actos y negó haber estado presente durante el episodio registrado en el bar.
Agostina Páez se desligó públicamente de los hechos y aseguró estar enfocada en reconstruir su vida tras el proceso judicial.
También manifestó que atraviesa un proceso personal complejo tras los últimos meses y que intenta reconstruirse, al tiempo que lamentó que continúen surgiendo situaciones que la involucran indirectamente.
La joven abogada e influencer había regresado recientemente a la Argentina luego de permanecer más de dos meses en Brasil, donde fue detenida y monitoreada con una tobillera electrónica.
El caso se originó a partir de un video viral en el que realizaba gestos racistas contra trabajadores de un bar en Río de Janeiro. La Justicia brasileña la imputó por injuria racial y le permitió volver al país tras el pago de una caución de 18.000 dólares, mientras continúa el proceso judicial.