El "carnicero de Giles" se fugó: buscan a uno de los asesinos seriales más escalofriantes de la Argentina

Luis Fernando Iribarren, conocido como el "carnicero de Giles", se fugó de la cárcel durante una salida transitoria. Condenado a perpetua por el asesinato de toda su familia.

Fue detenido en 1995 y condenado a cadena perpetua, pero tenía salidas transitorias ya que estaba estudiando Derecho en la Universidad Nacional de La Plata.

Luis Fernando Iribarren, apodado el "carnicero de Giles", uno de los asesinos seriales más escalofriantes de la historia criminal argentina, se fugó de la cárcel de La Plata durante una salida transitoria. Iribarren, quien estaba cumpliendo una condena a cadena perpetua en la Unidad 26 Penal de Lisandro Olmos, no regresó a la prisión después de asistir a clases en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP, donde estudiaba Derecho.

El "Chacal", como también se lo conoce, fue condenado en 2002 por el asesinato de cinco personas, incluyendo a toda su familia. La historia de sus crímenes estremeció al país cuando se descubrió que, en 1986, asesinó a sus padres, su hermana de nueve años y su hermano adolescente en la localidad rural de Tuyutí. Iribarren disparó a sus familiares mientras dormían y luego enterró los cuerpos en un chiquero, ocultando los asesinatos durante casi una década.

Su macabra historia no terminó allí. En 1995, fue detenido por el asesinato de su tía enferma, a quien, según confesó, mató "por piedad". Este asesinato fue el que llevó a la policía a descubrir los cuerpos enterrados de su familia, revelando así la monstruosidad de sus crímenes.

Este miércoles, Iribarren aprovechó una salida transitoria para fugarse, desencadenando un masivo operativo de búsqueda en toda la provincia de Buenos Aires. Las autoridades están en alerta máxima, ya que consideran que Iribarren, ahora de 58 años, es extremadamente peligroso. Según fuentes policiales, se despelegó un intenso operativo de seguridad para localizarlo y evitar que se dé a la fuga definitivamente.

La fuga de Iribarren generó una profunda preocupación en la comunidad, especialmente entre quienes recuerdan los horrendos crímenes que cometió. El "carnicero de Giles" es uno de los pocos asesinos en la historia argentina cuya violencia y crueldad han dejado una marca imborrable en la memoria colectiva.