Cuándo es realmente saludable el agua de frutas
Son dos palabras que por separado no pueden sonar más saludables, agua y frutas; por no hablar de que ambas se consideran imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Por eso, porque parecía que nada combinaba mejor, llegaron a los estantes de los supermercados las aguas de frutas (o con sabor a fruta, o con aroma a fruta), que se parecen mucho a una botella de agua normal y corriente, pero con un extra que quizás no es tan saludable como aparenta.
Hasta hace bien poco, pensábamos que aquellos productos que llevaban bien visibles en su etiquetado palabras como “natural”, “vitaminado” o “saludable” realmente cumplían lo que prometían. Pero ahora sabemos que esto no es así necesariamente, y que es necesario leer la letra pequeña, hasta del agua con frutas, para saber qué es lo que realmente estamos tomando.
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Seguro que a ti también te ha pasado: tienes sed y vas a beber agua, y frente a ti tienes un envase que se parece mucho al del agua, pero promete tener un sabor refrescante, o con toques cítricos, gracias a su contenido en frutas. Y sigue siendo agua, o eso pensamos. El envase es la primera trampa, porque nos acerca a la idea de agua y nos aleja de la de refresco. Pero cuando tomamos agua que aporta “un toque de limón” estamos más cerca de lo segundo que de lo primero.
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