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Alurralde explicó que el texto surge de una vivencia personal: su hermana, Ana María Alurralde, fue víctima de un femicidio por el que el autor fue condenado, pero ese mismo hombre estuvo vinculado previamente a la desaparición de Marta Romero, ocurrida el 23 de marzo de 1988, cuyo cuerpo nunca fue hallado.
“El femicidio de mi hermana y el de Marta Romero tienen en común que las dos salieron con el mismo hombre”, relató Alurralde y afirmó: “El femicidio de Marta Romero quedó prescripto. Si ese caso se hubiera esclarecido, mi hermana nunca habría conocido a una persona con antecedentes de ese tipo. Esto demuestra que la impunidad mata y que he sido víctima de la ineficacia de la Justicia”, afirmó.
La desaparición que nunca fue delito
Según explicó, durante décadas el caso de Marta Romero no avanzó judicialmente porque no había cuerpo, lo que llevó a que distintos jueces entendieran que no existía delito. La mujer, profesora y madre de una beba de seis meses, desapareció sin dejar rastros.
“Siempre se puso en duda la moralidad de la mujer. Pero había una beba de seis meses. La mayoría de las mujeres jamás harían eso de irse y olvidarse de su hija”, remarcó.
La hija de Marta Romero, ya adolescente cuando ocurrió el femicidio de la hermana de Alurralde, fue una de las personas que ayudó en su búsqueda. Con el tiempo, comenzó a unir las piezas de ambas historias.
Alurralde reconstruyó también el momento en el que el femicida lo llamó para denunciar la supuesta desaparición de su hermana: “Me dijo que se despertó, que el portón estaba abierto, que no estaba el auto —mi hermana no sabía manejar— y que faltaba la tabla de planchar”, recordó.
"La tabla de planchar no estaba porque la usó para subir el cuerpo al auto. De las pericias surge la saña con la que la mató y esto es una característica de la violencia sistémica que se da en este tipo de delitos, donde lo primero que se intenta es hacer desaparecer el cuerpo. Incluso, a veces hasta el propio asesino pide por la aparición (en teoría) de la víctima", sostuvo.
Femicidios y su prescripción
Uno de los ejes centrales del artículo es la crítica a la prescripción de este tipo de delitos, que –remarca Alurralde– genera un doble daño: a la víctima y a sus familiares.
“La víctima y la familia tienen derecho a la averiguación de la verdad. La prescripción hace sufrir dos veces: por el hecho y por la impunidad del autor”, declaró.
El texto, escrito originalmente en 2021, vuelve a cobrar relevancia en el debate actual sobre violencia de género, acceso a la Justicia y responsabilidad del Estado frente a los femicidios no esclarecidos. Será publicado este domingo en AIRE Digital.