En Argentina, 1300 niños mueren por año a causa del cáncer

Hablar de o mencionar la palabra “cáncer” es tabú no solo en Argentina, sino en todo el mundo. Y mucho más cuando se trata de niños…

En el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil, dialogamos con el Doctor Marcelo Scopinaro, ex jefe de Oncología del Hospital Garrahan y actual Director Ejecutivo de la Fundación Pediátrica Argentina. 

El mensaje que se pretende dar es siempre preventivo. “Los principales destinatarios de nuestra política de prevención son los profesionales en la salud que deben preocuparse por el correcto diagnóstico de los niños”.

Esto debe ser así porque según Scopinaro, “el cáncer infantil se presenta con síntomas similares a otras enfermedades en chicos”. Por ejemplo, el cáncer de huesos puede comenzar con un leve dolor óseo que, en primera instancia, probablemente sea asociado a la etapa de crecimiento y por ello, normalizado.

Afortunadamente, el cáncer es una enfermedad de muy baja frecuencia en los niños.

Según cifras que pueden obtenerse desde el 2000 a partir de los registros oncológicos nacionales, entre 1200 y 1300 niños menores de 15 años, mueren al año a causa de este mal. 

 

Se trata de una cifra baja teniendo en cuenta las vidas que el cáncer se lleva por año sin diferencia etárea.

Las patologías más comunes en los niños son la leucemia y los tumores cerebrales, los que representan el 50% de los casos.

En cuanto a la curación, mientras que en los países desarrollados se habla de un 80% de posibilidades, en Argentina el porcentaje es solo un tanto menor: 65%.

“Sería ideal que todos los niños de nuestro país tengan acceso a la mejor curación”, dijo Scopinaro al respecto.

Los casos de cáncer infantil donde los niños presentan propensión debido a una predisposición genética, representan solo el 10%.

“Pasa porque pasa”, dijo el oncólogo. “Se produce una mutación genética por causas aún desconocidas”, agregó.

Lo certero es que la prevención y la atención para el diagnóstico temprano de esta enfermedad es sustancial y significará nada más y nada menos que el futuro del niño. 

Volvé a escuchar la entrevista al Dr. Marcelo Scopinaro