Día del Santo Celestino, 6 de abril
Contra este Luzbel que trajo a su error a la tercera parte de las estrellas, armó el cielo a otro ángel que fue san Celestino, el cual mandó que se celebrase en el año cuatro cientos treinta y uno el concilio general de Efeso, que fue el tercero de los ecuménicos, donde asistió como legado apostólico el glorioso doctor y patriarca san Cirilo. Allí fue condenada y anatematizada la herejía de Nestorio, y como llamado, no quiso comparecer al concilio, ni retractarse, fue depuesto de la cátedra de Constantinopla, y recluso en el monasterio de San Euprepio de Aantioquía, donde acabó miserablemente su vida, llenándosele de gusanos aquélla lengua, que tanto había blasfemado contra la Madre de Dios. Entonces añadió la Iglesia, como artículo de fe, a la oración angélica aquellas palabras: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros; y el pueblo con luminarias y regocijos, celebró la definición dogmática del más excelso título de nuestra Señora. Finalmente habiendo el santo Pontífice Ce1estino logrado del emperador Teodosio que hiciese leyes para la observancia de las fiestas, y edificado y enriquecido muchos templos de Roma con gran magnificencia, a los ocho años de su pontificado descansó en la paz del Señor.
No hagas ningún caso de los actuales impíos que tomando en su boca las antiguas blasfemias de Nestorio dicen que la Virgen María no es Madre de Dios, porque no dio a su Hijo más que el ser de hombre, y no el ser de Dios.
Responde tú que tampoco las madres humanas dan a sus hijos más que el cuerpo, y no obstante se llaman y son realmente madres de sus hijos animados y vivos aunque no le hayan dado ellas el alma sino Dios. Así, María es Madre verdadera de Jesucristo Dios: porque aunque no le haya dado más que el ser de hombre, ese ser de hombre está divinamente unido en un solo compuesto personal con el ser de Dios. Pues, como dice el símbolo Atanasiano, así como el alma racional y el cuerpo forman un hombre, así la divinidad y la humanidad constituyen una sola persona en Cristo. El compuesto que nació de María es Dios; y por esta causa es y se llama a María verdadera Madre de Dios. ¿Ves ahora cuán sin fundamento es la blasfemia de los herejes?
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