Argentina y el mundo marchan contra travesticidios y transfemicidios, los crímenes invisibles
Por Mavi Martínez Sichar
Numerosos colectivos de mujeres travestis, trans, lesbianas, gays, bisexuales y no binarias se concentrarán este viernes desde las 16 en la Plaza San Martín de nuestra ciudad -delimitada por las calles 9 de julio, Tucumán, 1ero de mayo y Primera Junta- con el objetivo de visibilizar y repudiar los crímenes contra las identidades sexuales travestis y trans. La fecha coincide con el aniversario de la revuelta de Stonewall, pero exige más que nunca en estos cincuenta años, la definitiva puesta en marcha de políticas públicas que incluyan a las travestis y trans en el sistema laboral, educacional, sanitario, político y de hábitat; políticas que dejen de negar la existencia de disidencias sexuales y crímenes de odio.
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La concentración abarcará exposiciones artísticas y bailes y se repetirá en múltiples ciudades y provincias como ciudad de Buenos Aires, Mar del Plata, Mendoza, Córdoba, La Plata y Jujuy, entre otras. Pero la convocatoria también alcanza a numerosos países, porque si bien los contextos sociales, étnicos y políticos son distintos, la violencia física, verbal y simbólica que se ejerce constantemente sobre éstos colectivos trans, es una realidad común. El punto cúlmine de esta violencia se materializa en la ascendente cantidad de travesticidios y transfemicidios. El “conteo” de los crímenes de odio es sólo registrado por las mismas organizaciones y los movimientos que piden reconocimiento de un estado que ni siquiera cuenta con registros propios.
Tal como explican desde el Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, éstos crímenes conforman la expresión más visible y final de una cadena de violencias estructurales que responden a un sistema cultural, social, político y económico vertebrado por la división binaria excluyente entre los géneros. Dicho sistema recibe el nombre de cisexismo. En él, las personas cis (aquellas que no son trans) detentan privilegios que no se reconocen como tales, sino que se asimilan al ‘orden natural’. Así, las trans y travestis son sistemáticamente sometidas a una dinámica expulsiva que las mantiene aisladas de la sociedad y las ubica en un lugar frecuentado por la muerte prematura y la violencia.
Pese a los proyectos de ley en Santa Fe que pretenden contrarrestar esta realidad -muchos de los cuales se encuentran ‘estancados’ en las cámaras legislativas- lo cierto es que el camino a recorrer es aún bastante largo, teniendo en cuenta que la expectativa de vida de estos colectivos no supera los 40 años. En este sentido, el Archivo de la Memoria Trans habla de 89 transfemicidios y travesticidios en el país en lo que va del año 2019. La provincia de Santa Fe ocupa el tercer lugar donde más asesinatos de trans ocurren y no es casualidad que la gran mayoría de los crímenes ocurran en áreas marginales; es ese el lugar donde el estado mantiene ocultos y ocultas a travestis y trans, en la periferia.
En este contexto y recordando la redada policial en el bar neoyorquino Stonewall, las disidencias sexuales vuelven a salir a las calles con pancartas, colores, brillo y fuerza. Pero sobre todo, un solo grito: “¡Basta de travesticidios y transfemicidios, por Diana Sacayán y por todas!”.
