Santa Fe de la modernización: los inmigrantes y el comienzo del desarrollo

El recorrido por estos 450 años de historia, nos ubica en una etapa definitiva. Una etapa de desarrollo exponencial para el país y esencial para Santa Fe, marcada por la toma de decisiones gubernamentales que moldearon a Argentina para siempre.

POR ERICO VEGA

Una de esas medidas fue la inmigración. En 1853, año de la sanción de la Constitución nacional, al gobernador de Santa Fe, Domingo Crespo, le llega una propuesta por parte del ex militar y colonizador salteño, Aarón Castellanos: el arribo de inmigrantes europeos a nuestras tierras con el objetivo de promover y desarrollar la agricultura, “considerando los positivos bienes de progreso y prosperidad, que de la realización de este proyecto resultará al país…”.

La idea fue tomando forma hasta convertirse en realidad. El 13 de junio de 1853, Santa Fe firma el decreto que establece los lineamientos elementales de la inmigración para instalarse en Colonia Esperanza con el otorgamiento de tierras.

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Como indica el decreto, se “autoriza al Sr. Aarón Castellanos a introducir en el territorio mil familias de labradores europeos, escogidos por el señor Castellanos, todas las que serán honestas y laboriosas”. Es acá, donde Santa Fe vuelve a establecer otro hito para Argentina, pues se le da origen a la primera colonia agrícola organizada del país.

“Santa Fe era una de las provincias más pobres, pero su posición estratégica, como mejor cruce del río Paraná y su posibilidad de habilitar puertos para darle salida a los productos propios y entrada de productos exportados, hacen que poco a poco la provincia se transforme en lo que es: una de las principales provincias de Argentina”, dice Alejandro Damianovich, integrante de la Junta de Estudios Provinciales.

Ya principios del siglo XX, para esta etapa de modernización de la ciudad y la región es determinante el concepto de progreso como una cuestión cultural. Y como parte definitoria de esta identidad, comienzan también a desarrollarse el ferrocarril, las instituciones, edificios públicos, plazas, nuevas edificaciones, se establece una nomenclatura de las calles, los clubes.

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Sorteando algunas crisis, el crecimiento experimentado sobre la región en estos tiempos transforma al país en una de las economías más ricas del mundo. “No se proyecta un desarrollo industrial, porque importábamos todo, y nos dedicamos a producir, lana, cuero, vacas, ovejas, harina, trigo.

Este modelo agroexportador generó riquezas durante 50 años. Esto también exponía un esquema de dependencia muy grande porque cualquier cimbronazo en los mercados centrales, nuestra economía se venía abajo”, agrega Damianovich.

La primera guerra mundial genera un sacudón para la economía local, pero en la crisis de 1930 (colapso de la bolsa de 1929), Inglaterra siente el cimbronazo y reperfila su política exterior con consecuencias para el país, que pierde el principal comprador de carnes.

Sin embargo, aun en el peor escenario posible, Argentina ve una posibilidad con el desarrollo de una industria sustitutiva. Es decir, todo lo que se traía de afuera, empieza a fabricarse acá.

“Esto cambia el territorio y la distribución de la población porque el campo expulsa mano de obra y la reclaman los centros industriales. La ciudad recibe caudal de esta población, que no siempre encuentra trabajo pero van surgiendo barrios pobres. Hay un costo social, luego un resurgir y comienzan a ganarse derechos por parte de los trabajadores”, sintetiza Damianovich, dando pie a otra historia…

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