Santa Fe colonial y constitucional: incertidumbre y valentía

Es difícil de imaginar, pero esta ciudad, que se convertiría en un punto estratégico -y emblemático- para el país, estuvo a punto de desaparecer. Hay argumentos sólidos que confirman esta afirmación.

POR ERICO VEGA

El viaje en el tiempo, ubica a este texto en los primeros años del nuevo emplazamiento de Santa Fe, en el lugar donde está ahora (casco histórico), a finales de siglo XVII y mediados del siglo XVIII. Es un momento, aún dependiente de la Corona Española, marcado por las dificultades. Muchas. Contexto de penurias económicas y conflictos con pueblos originarios.

Hay que entender a la Santa Fe de entonces como el nexo comercial con el interior del país. Pero al no estar sobre la costa del río Paraná fue, lentamente, quedando postergada.

LEER MÁS ► Santa Fe La Vieja: los inicios de la ciudad y las causas de la mudanza a un nuevo territorio

“La mayoría de los barcos que hacían la ruta naval Buenos Aires – Paraguay y viceversa lo hacían por el río Paraná. Es decir, que pasaban de largo, no entraban a la ciudad. Y ya Buenos Aires le había quitado a Santa Fe mucho comercio. Eso, junto a los ataques de los aborígenes, fue desgranando población, la gente se iba hacia otros lugares (Coronda, Rosario)”, relata la historiadora Ana María Cechini de Dallo.

Esta situación enciende alarmas y preocupa a la Corona que encuentra, en la figura de un impuesto, la “solución”: el puerto preciso.

“Los barcos debían, obligatoriamente, parar en nuestro puerto, desembarcar y pagar un impuesto. Claro que, en la mayoría de las posibilidades, lo eludían. Pero sirvió para mejorar la situación de una ciudad en peligro de desaparecer”, agrega la historiadora.

Claro, la ciudad, con sus estancias y pobladores eran, prácticamente, el límite fronterizo con el norte; es decir, con los grupos aborígenes más bélicos que atacaban con frecuencia.

En ese contexto, Santa Fe iba dando sus primeros pasos como ciudad. Y fue fortaleciéndose como tal a lo largo de esos años, al punto de ser un bastión elemental para la organización del país.

“El litoral argentino, Entre Ríos y Corrientes y la Banda Oriental, empezó a reclamarle a Buenos Aires que comparta los beneficios comerciales que obtenía con su aduana. Esto fue la causal de todos los conflictos. Allí nace la figura de Estanislao López, por dos cosas: es el que sobrevive militarmente a todos los conflictos y en segundo, lugar, porque cada enfrentamiento, además de ser el triunfador, impone los famosos pactos que son los que fijan las pautas fundamentales para la Constitución de 1853”.

La necesidad de liberar los puertos y generar aduanas propias en cada ciudad con vista al río era clave. Pero el obstáculo era Buenos Aires, que no quería ceder sus riquezas. Allí es donde surge otra figura indispensable para la historia: Justo José de Urquiza.

El entrerriano fue la pieza clave para, desde su conducción, para la organización del país en lo que se denominó la Confederación Argentina, integrada por las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca, Córdoba, La Rioja, San Juan, San Luis y Mendoza.

Para eso era clave una Constitución. Y la ciudad fue protagonista. Aquí se realizó el Congreso Constituyente de 1853. Basada en los pactos preexistentes, se establecieron las bases de la república, con un dato significativo: sin la presencia de Buenos Aires.

“La ausencia de Buenos Aires era todo un tema. En una de las asambleas queda expuesto esto cuando quien presidía el Congreso, Facundo Zuviría, diputado de Salta, sugiere esperar el tratamiento del proyecto constitucional hasta la integración de Buenos Aires. Ante esto, Juan Francisco Seguí, diputado de Santa Fe, le contesta que no se puede esperar porque es una necesidad del pueblo y comienza así desarrollarse la historia constitucional, hasta el 1 de Mayo de 1853 donde se sanciona finalmente la Constitución Nacional”.

Ser sede de este acto trascendental para la historia del país, marcó para siempre a la ciudad. Que seguiría creciendo, con otros hitos, a pasos agigantados…

Embed