Fátima Heinze, un testimonio de lucha que el jueves ganó una batalla con la sanción de la ley de Fibrosis Quística
La fibrosis quística es una enfermedad genética, hereditaria y que no tiene cura. Ataca al sistema respiratorio y al sistema digestivo. Los pulmones producen un moco espeso que tapa las vías respiratorias. Esa infección quita al paciente la capacidad pulmonar que se pierde y nunca se vuelve a recuperar. Es lo que le sucedió a Fátima Heinze, una mujer de Viale diagnosticada a las ocho años que a sus 28 recibió un trasplante bipulmonar.
Tras una larga lucha por su vida, pero también por quienes padecen la misma enfermedad, Fátima vio la aprobación de la ansiada ley nacional de Fibrosis Quística el jueves pasado. En diálogo con el periodista José Graells en el programa Creo de Aire de Santa Fe, la joven destacó que la enfermedad también ataca al páncreas, que no logra producir las enzimas y hace que la persona engorde. "Es un círculo vicioso que se controla sólo si la persona recibe la medicación adecuada", indicó Heinze. La ley aprobado se encargará de cubrir el 100% del tratamiento de aquellas personas que tengan obra social y la medicación básica para quienes no la tengan.
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De esta manera, los más de 400 niños que nacen con la enfermedad en el país, dispondrán de las herramientas para el tratamiento. Además, las más de 1800 personas que hoy en Argentina padecen fibrosis quística podrán tener el tratamiento adecuado.
La historia de Fátima
Fátima se enteró de su enfermedad tardíamente a los ocho años. "Antes me habían diagnosticado Asma", dijo. Cuando tuvieron el nombre de lo que le ocurría, fue tratada en Buenos Aires. "Fue un largo peregrinar: al principio no teníamos obra social y por el año 1994 recuerdo que mi papá tenía que hacer eventos para poder pagarme la medicación", contó la mujer.
Con la guía de organizaciones, Fátima y su familia lograron transitar la enfermedad con internaciones de dos a tres meses por año. También realizó kinesiología respiratoria. A los 28 años, finalmente obtuvo el trasplante bipulmonar. "Estuve inducida al coma y pesaba 30 kilos en aquella época", indicó, y agregó: "Fue un soplo de vida que me cambió la calidad de vida totalmente".
Fátima sostuvo que con esta ley se aseguraron de que todos los chicos tengan la medicación en tiempo y forma.
