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Calor extremo en Santa Fe: qué comer y cómo hidratarse para evitar golpes de calor

Con temperaturas que superan los 37° y sensaciones térmicas sofocantes, es recomendable adaptar la alimentación y reforzar la hidratación para prevenir descompensaciones, especialmente en niños y adultos mayores.

Santa Fe atraviesa jornadas de calor intenso, con temperaturas que rozan los 37 grados y sensaciones térmicas que superan los 40. En este contexto, la alimentación y la hidratación se vuelven factores centrales para prevenir malestares, descompensaciones y golpes de calor, especialmente en niños, personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas.

Según explicó la nutricionista Agustina Louteiro (MAT 1759), es habitual que con el calor disminuya el apetito. “No es necesario forzarse a comer platos pesados. La clave está en adaptar la alimentación y no dejar de comer”, señaló en diálogo con AIRE.

Comer mejor, no más

Durante los días de altas temperaturas se recomienda optar por comidas livianas y fraccionadas, en porciones pequeñas repartidas a lo largo del día. Las preparaciones frescas y frías son grandes aliadas: ensaladas completas, frutas cortadas, yogures, licuados y sopas frías permiten incorporar nutrientes sin generar pesadez.

También es conveniente elegir alimentos fáciles de digerir, como fideos, huevos, pescados y pollo. En el caso de niños y adultos mayores, ofrecer la comida en formatos simples y atractivos —frutas en trozos, purés o compotas— puede facilitar el consumo. Siempre que sea posible, las comidas principales deberían realizarse en los horarios de menor calor.

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Durante los días de altas temperaturas se recomienda optar por comidas livianas y fraccionadas.

“Mantener una alimentación adecuada en verano no implica comer más, sino comer mejor, más liviano y escuchando lo que dice el cuerpo”, resumió la especialista.

Hidratación constante, sin esperar la sed

La hidratación es otro punto clave. Muchas veces, la falta de apetito o el cansancio están directamente relacionados con la deshidratación. El agua debe ser la bebida principal y consumirse de manera constante a lo largo del día, sin esperar a tener sed.

Además del agua, existen opciones caseras y saludables que ayudan a reponer líquidos y sales. Las aguas saborizadas caseras, preparadas con frutas como limón, naranja, frutilla o pepino, aportan sabor sin necesidad de azúcar. Los licuados de frutas, con agua o leche, son una buena alternativa cuando hay poco apetito, ya que brindan energía y nutrientes.

El caldo casero, en pequeñas cantidades, puede ser útil para reponer sodio, sobre todo en personas mayores o en quienes transpiran mucho. El yogur y la leche también contribuyen a la hidratación y aportan proteínas y minerales.

Agua

El agua debe ser la bebida principal y consumirse de manera constante a lo largo del día, sin esperar a tener sed.

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En cambio, se recomienda evitar el alcohol y limitar las gaseosas y bebidas azucaradas. “No hidratan adecuadamente y, en muchos casos, aumentan la deshidratación, generando cansancio, dolor de cabeza y mareos”, advirtió Louteiro.

Errores frecuentes y sus consecuencias

Durante las olas de calor suelen repetirse algunos errores alimentarios que pueden afectar la salud. Reemplazar el agua por bebidas alcohólicas o azucaradas, saltearse comidas por falta de apetito, consumir platos muy abundantes o pesados y abusar de alimentos ultraprocesados son algunas de las conductas más habituales.

A esto se suma el descuido en la conservación de los alimentos, un riesgo frecuente en días de altas temperaturas, que puede derivar en intoxicaciones alimentarias, diarreas y vómitos.

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Durante las olas de calor suelen repetirse algunos errores alimentarios que pueden afectar la salud.

Las consecuencias de estos errores van desde la deshidratación y el agotamiento hasta la baja de presión, trastornos digestivos y golpes de calor.

Un cierre de año sofocante

De acuerdo al pronóstico, Santa Fe continuará con jornadas de calor intenso y humedad elevada al menos hasta el jueves, con máximas que podrían alcanzar los 38 grados. El 31 de diciembre se espera una temperatura cercana a los 37°, con una sensación térmica que podría llegar a los 43°, incluso durante la noche.

Ante este escenario, los especialistas insisten en reforzar los cuidados diarios. Alimentarse de forma liviana, mantener una hidratación constante y prestar atención a la conservación de los alimentos son medidas simples pero fundamentales para atravesar el calor extremo sin poner en riesgo la salud.

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