- Fiebre alta.
- Tos.
- Congestión nasal.
- Erupción cutánea.
- Conjuntivitis.
- Aparición de pequeñas manchas blancas en la mucosa bucal.
Si bien en la mayoría de los casos la recuperación es completa, puede derivar en complicaciones graves, como neumonía, encefalitis y, en casos extremos, la muerte.
El reciente aumento de casos en la Ciudad de Buenos Aires genera preocupación entre los especialistas, ya que el país había logrado eliminar la circulación endémica del sarampión en 2000, gracias a altas coberturas de vacunación.
Sin embargo, el descenso sostenido en la inmunización en los últimos años ha abierto la posibilidad de rebrotes, como ocurrió en 2019-2020, cuando Argentina registró el mayor brote desde la eliminación de la enfermedad, con 199 casos confirmados.
La importancia de la vacunación
La mejor herramienta para prevenir el sarampión es la vacunación, que en Argentina es gratuita y obligatoria dentro del Calendario Nacional de Vacunación.
Las actuales coberturas de vacunación están por debajo de las metas propuestas, por lo cual existe un riesgo elevado de contraer enfermedades inmunoprevenibles.
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La mejor herramienta para prevenir el sarampión es la vacunación, que en Argentina es gratuita.
Se recomienda a la población (niños, niñas y personas adultas) que verifiquen y completen esquemas de vacunación y que ante la presencia de fiebre y exantema consulten a un centro de salud.
El esquema recomendado es el siguiente:
- De 12 meses a 4 años:una dosis de vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas).
- Mayores de 5 años, adolescentes y adultos: deben contar con dos dosis de vacunas con componente contra el sarampión (doble o triple viral), aplicadas luego del primer año de vida.
Además, las autoridades sanitarias recomiendan que viajeros internacionales verifiquen su esquema de vacunación antes de salir del país, ya que muchas regiones del mundo continúan reportando casos de sarampión.
¿Qué se puede hacer para frenar el brote?
Ante la confirmación de nuevos casos, es clave que la población refuerce su protección inmunológica y que aquellos que no tengan certeza de su esquema de vacunación se apliquen la dosis correspondiente. Las autoridades sanitarias están reforzando la vigilancia epidemiológica y piden a los equipos de salud estar atentos ante la aparición de síntomas compatibles con la enfermedad.
La única manera de frenar su avance es vacunarse y actuar rápidamente ante cualquier posible caso sospechoso.