20, 30, 40… Así deberíamos entrenar según la edad
A los 30, flexibilidad
Los estiramientos son cruciales en esta década, así que ve pensando en hacer yoga o pilates. “En esta etapa de tu vida, te viene bien un tipo de yoga dinámico como el Vinyasa o el Jivamukti“, afirma Mullins. “Estos estilos tan exigentes mejoran tanto el sistema cardiovascular como la flexibilidad. El yoga además ayuda mucho a liberar estrés, algo que aumenta inevitablemente a los 30”.
A los 40-50, máxima potencia
“A los 40, los entrenamientos de alta intensidad, o HIIT, son ideales para reducir eficazmente y en poco tiempo la grasa corporal además de mejorar la salud hormonal; te puede bastar con una sesión de 20 minutos”, explica Mullins. Milward añade: “A los 40 y 50 empiezas a detectar cambios en las hormonas sexuales y en la masa muscular, así como cierto descenso del funcionamiento cardiovascular. Se cree que a los 40 se pierden alrededor de 200 gramos de músculo al año, y esto aumenta hasta medio kilo a los 50, así que el entrenamiento con pesas o con el peso del propio cuerpo es muy beneficioso”. En consecuencia, plantéate cambiar la bici por el kettlebell.
Te podría interesar
A los 60, mantenimiento
“A los 60 hay que centrarse en mantener la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio para seguir siendo plenamente funcional con la edad”, explica Milward. Hay que hacer pesas más a menudo que las personas más jóvenes para mantener el músculo, y aumentar los ejercicios de equilibrio y flexibilidad, como los de pilates, danza y yoga. Nadar también es un excelente entrenamiento, porque la resistencia que opone el agua ayuda a trabajar el sistema cardiovascular”.
De 70 en adelante, paso a paso
“A los 70 lo ideal son ejercicios de bajo impacto y baja intensidad”, explica Mullins. “Yo soy muy fan del taichi para mantener la salud de las articulaciones y el equilibrio, que son dos de las dolencias más frecuentes en los mayores. Además, caminar enérgicamente es una manera fácil y muy efectiva de hacer un buen ejercicio cardiovascular de baja intensidad”. Y añade Milward: “Si siempre te ha gustado correr, no hay razón para que no lo hagas a los noventa y más allá: cuanto más tiempo mantengas fuertes tus músculos, menos problemas de espalda y rodillas. Hacer ejercicio con regularidad es tu chaleco antibalas contra el paso del tiempo”.
Fuente: www.vogue.es
