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En 2016, decidida a tomar el control de su propio destino, Estrada inició un largo proceso judicial para desafiar la legislación peruana que prohíbe la eutanasia. Su caso resonó a nivel nacional e internacional, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por el derecho a una muerte digna.
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El caso de Ana Estrada sentó precedente en Perú en lo que respecta a la eutanasia o suicidio asistido.
Tras años de batalla legal, en 2022, la Corte Suprema de Perú emitió un fallo histórico que otorgó a Estrada una exención para acceder a la eutanasia. Este fallo, aunque no legalizó la práctica en el país, sentó un precedente importante y abrió el camino para futuros debates sobre la muerte asistida.
El domingo, rodeada de sus seres queridos, Estrada finalmente pudo poner fin a su sufrimiento con la ayuda médica. Su partida deja un legado de valentía y determinación, inspirando a otros a luchar por sus derechos y por una muerte digna.
“Ana nos ha dejado agradecida con todas las personas que ayudaron a darle voz, que estuvieron con ella en esta lucha y que apoyaron su decisión incondicionalmente, con amor”, expresó su abogada, Josefina Miró Quesada.
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Ana Estrada sufrió de polimiositis durante tres décadas.
Por qué Ana Estrada eligió la eutanasia
Estrada, psicóloga de profesión, se convirtió en una defensora incansable del derecho a la eutanasia. En una entrevista con Reuters, expresó su deseo de que su caso sirviera como precedente para legalizar la muerte asistida en Perú.
“Llegará un momento en el que ya no podré escribir, ni expresarme”, dijo Estrada en ese momento. “Mi cuerpo falla, pero mi mente y mi espíritu están felices. Quiero que los últimos momentos de mi vida sean así”.
Su fallecimiento marca un hito en la historia de Perú y en la lucha global por el derecho a una muerte digna. La valentía y determinación de Ana Estrada seguirán inspirando a muchos durante años por venir.