En la Argentina

La pandemia expuso las falencias de la secundaria y el riesgo es que amplíe la brecha de desigualdad

Lo que más preocupa es el impacto en los chicos más desprotegidos, que quedaron más aislados por la deuda de conectividad. El desafío de sostenerlos dentro del sistema educativo es decisivo para el futuro.

POR GASTÓN NEFFEN

Si la idea es pensar el efecto secundaria cerrada en los adolescentes argentinos, primero hay que recordar las duras estadísticas del sistema de educación media en la previa de la pandemia. La mitad de los chicos no logra aprobar todas las materias del secundario en tiempo y forma. El 30% directamente no lo termina.

Los problemas que se arrastran desde el secundario tienen un epílogo que compromete el futuro: sólo dos de cada diez argentinos se reciben en la universidad. Son datos del informe especial “La educación de los argentinos en clave de recursos y estructuras de oportunidades”, que publicó la Universidad Católica Argentina (UCA) en abril de este año, justo cuando comenzaba el efecto secundaria cerrada.

Con casi un ciclo lectivo con las aulas vacías -en dos semanas serán ocho meses-, la primera pregunta es hasta qué punto la pandemia agravó las falencias del sistema de educación media. “La sensación es que va a impactar fuertemente en los sectores sociales más desfavorecidos y que va a ampliar la brecha de desigualdad”, advirtió Sergio Tríppano en una entrevista con Aire Digital. Es experto en Ciencias de la Educación y profesor en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

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En la Argentina se habla mucho de la grieta y bastante menos de la brecha. En el primer año de la universidad y en los institutos terciarios, Tríppano se choca con barreras para aprender que son la consecuencia de la brecha de desigualdad, la deuda de conectividad y los distintos niveles de acceso a la tecnología, un ecosistema central en un mundo cada vez más digital.

El mejor ejemplo es Word o Drive. “Hay chicos que terminan la secundaria sin saber manejar un procesador de texto”, aseguró Tríppano. Sin estas capacidades básicas, se traba una de las prioridades básicas de los docentes: sostenerlos dentro del sistema educativo. Es la misma lucha que llevan adelante los docentes de la secundaria, que batallan para que no se caigan estos chicos, y que es necesario repensar en la coyuntura de pandemia y el efecto secundaria cerrada.

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Para Tríppano hay dos prioridades para cuando se pueda volver a las aulas: focalizarse en los sectores más vulnerables y priorizarlos en el retorno a la presencialidad y acompañar con recursos y políticas sólidas a los docentes.

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En diálogo con Aire Digital, Irene Kit, presidenta de la Asociación Civil Educación para Todos, sumó una advertencia importante. “Cuidado con subirnos al tren bala de los contenidos el año que viene. Intentar dar rápido todo lo que no se vio este año. Hay que invertir tiempo en recuperar y pensar las experiencias que los chicos atravesaron durante la pandemia”, planteó.

Es lo que debería hacer la secundaria siempre -todo el sistema educativo-, en vez de enfocarse en el paradigma enciclopedista enseñar a pensar, a desarrollar juicios críticos, a comprender lo que nos pasa. “Este año, los chicos atravesaron una situación inédita, histórica. Nuestro desafío como docentes, es prepararnos para transformar estos aprendizajes asistemáticos en habilidades de pensamiento más estabilizadas”, insistió Kit.

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En Buenos Aires, Gabriel Locarnini, profesor de Ciencias Naturales, consultor educativo y formador de docentes, coincidió en que este es el rol más importante. “La visión enciclopedista y los mandatos históricos este año se dieron contra las pantallas. No tiene sentido enviarles cuestionarios interminables a pibes que están en su casa. Lo esencial es promover aprendizajes profundos y auténticos”, señaló.

La pandemia puso a los adolescentes -a todos- de frente contra la incertidumbre y encima encerrados. “Nos mostró que hay un montón de cosas que no sabemos y que debemos salir a averiguarlas. Que la mirada biologicista sola no alcanza y que se necesita una mirada más integral de la ciencia”, recordó.

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¿Hay que usar tapabocas? (la OMS primero dijo que no y después que sí) ¿La vacuna rusa es segura y eficiente? ¿Las cuarentenas largas sirven? “Para navegar estas preguntas hay que aprender a confrontar opiniones, seleccionar fuentes confiables y a construir conocimientos válidos y sin fundamentalismos”, resumió el docente de Ciencias Naturales.

Dos lecciones que deja la pandemia

En relación a la cuarentena y la experiencia en el sistema educativo hay un punto que para Tríppano es necesario poner en foco. “Hubo un nivel de centralismo asfixiante en las decisiones. No era necesario que todas las escuelas de las provincias estuvieran cerradas durante meses cuando prácticamente no había contagios. No se puede cerrar el sistema educativo tantos meses y creer que esto no va a tener un impacto y tomarlo como algo natural”, opinó.

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También hay aprendizajes positivos en la pandemia y herramientas tecnológicas que demostraron su viabilidad. Gustavo Iaies, director del Centro de Estudios en Políticas Públicas, cuenta que evaluaron 35 escuelas en la Ciudad de Buenos Aires, que retomó las clases con protocolos. “Los chicos se han mostrado muy resilientes y enseguida se pusieron a trabajar, con muy buenos resultados. Se los ve muy motivados”, aseguró en una entrevista con Aire Digital.

Lo que dice Iaies, es que en los chicos que pudieron mantener el vínculo con la escuela -en el universo Zoom- se verifican aprendizajes importantes: “Quizás en los adolescentes es más viable articular conectividad y presencialidad”.

Pero sigue siendo muy crítico del efecto aulas cerradas -“La escuela no es un vector importante de contagios”, insistió- y recordó que los chicos necesitan el contacto directo con sus compañeros y docentes.

Hay un factor más que es específico de la secundaria. Las aulas están cerradas justo en el momento en el que los adolescentes llegan a una encrucijada: “Detrás del viaje de egresados se esconde esa decisión central para la vida de cada persona”, destacó Kit.

La elección de ese camino se va madurando en los largos años del ciclo escolar y este año se va a tomar en un coyuntura muy singular.