En ese momento, el Funebrero transitaba la B Nacional y su realidad era muy complicada. Al poco tiempo, el equipo iba a descender a la Primera B Metropolitana en una finalísima perdida ante Nuevo Chicago en el Clásico en la Promoción del 2012. Aliendo sin lugar en el equipo y con el club detonado, tuvo que irse a jugar a la cuarta categoría del fútbol argentino, Ituzaingó en la Primera C lo esperaba.
Rodrigo Aliendro
Rodrigo Aliendro con la camiseta de Ituzaingó. Foto: Prensa Ituzaingó.
Desde acá nace la verdadera historia de Rodrigo Aliendro. Donde la superación y el esfuerzo hacen del día a día para sostenerse. Futbolista de día, delivery de noche. Imposibilitado de un sueldo digno, no llegaba a fin de mes. La categoría le hizo sentir el rigor que a sus jóvenes 22 años. Repartía pizzas y empanadas. Se subía en su bicicleta y recorría las calles de Buenos Aires llevando comida. También hacía lo que sea fuera de su horario de entrenamiento. Si su papá le pedía que lo acompañe a trabajar, se iba. O si aparecía una changa por su cuenta, también era motivo para sustentarse económicamente.
“Es real lo de las pizzas, eso fue ya de grande, cuando jugaba en Ituzaingó. Repartía para una pizzería común y corriente. También le he dado una mano a mi viejo en varios lados y trabajé mucho por mi cuenta pero por suerte eso ya es pasado”, contó meses atrás. Y como si fuera poco, aquella temporada, la 2013/2014, Ituzaingó perdería la categoría en la última fecha y volvería a la división más baja del fútbol local, la Primera D.
Las ganas incansables por salir adelanto de Peti lo llevarían a reinventarse en el Verde. Con grandes actuaciones y varios goles importantes regresaría a Chacarita en 2014 para conseguir el tan ansiado ascenso a la B Nacional tras dos temporadas. Era otro jugador. Titular indiscutido en el equipo de Fernando Gamboa se destacó entre jugadores como Damián Manso y Victor Zapata, lo catapultó a la Primera División del fútbol argentino. En el 2016, Atlético Tucumán le compró su pase. Durante tres años fue parte de un equipo protagonista en cada torneo y disputó por primera vez copas internacionales como la Sudamericana y la Libertadores.
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En pleno ascenso en su carrera, tras varios mercado de pases, en el 2019 Colón lo arrebató de Tucumán. Ese mismo año con el Sabalero tuvo otro desafío: la final de Sudamericana. Aquel sueño perdido cuando Independiente del Valle se adueñó de la tormentosa tarde en Paraguay.
Así como en la vida, en el fútbol también hay revancha
Con una pandemia a cuesta y después de casi dos años, tuvo nuevamente la posibilidad de disputar una final. El 4 de junio se convertiría en el día más importante de su vida. Convirtió el primero de los tres goles que marcó Colón en la final levantando por primera vez un título en su carrera.
Rodrigo Aliendro después de tanto intentar, luego de nunca bajar los brazos, tuvo su premio mayor. La dignidad del trabajo representado en una persona.